Nueva York es una ciudad hoy totalmente diferente a la que era hace 20 años. La transformación radical de «la Gran Manzana» la convirtió en una urbe con vida nocturna intensa, con gente que se anima a andar en subte de madrugada, con niveles de ingresos de los más altos del planeta y -sobre todo- con algunos de los precios inmobiliarios más caros del mundo.
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Sin dudas el ejemplo que mejor demuestra este cambio es Times Square, o sea la zona aledaña al cruce de Broadway y 42nd St. Durante el período entreguerras se la llamó «la esquina del mundo»; sin embargo, a partir de los años 50 comenzó un proceso de deterioro que llegó a su máxima decadencia en las décadas del 70 y 80.
Por entonces, casi nadie se animaba a transitar por allí luego de la caída del sol, a menos que se buscara una prostituta, un «sex shop» o una dosis de droga. Giuliani, consciente de la importancia estratégica del punto (después de todo, los teatros que hicieron famosa a Broadway seguían ahí), puso una comisaría en plena Times Square y la limpió de sex shops, traficantes de drogas y prostitución. Hoy Times Square y sus inmediaciones albergan -por caso- los estudios de ABC y ESPN, varios hoteles de lujo, el teatro de Walt Disney (que controla esos dos canales) más su correspondiente local de venta de merchandising, restoranes de lujo y otras atracciones que hacen del área la más transitada de Nueva York. En las cuadras restantes de la calle 42, desarrolladores como Tishman Speyer -que supo tener inversiones en Puerto Madero, pero las liquidó tras la crisis de 2001- y otros levantaron monumentales edificios de oficinas que se cuentan entre los más caros (para alquilar) de «la Gran Manzana».
¿Pasará algo parecido alguna vez en Buenos Aires? Es complicado: el republicano Giuliani tuvo a su favor el espectacular boom económico que atravesó su país durante la presidencia del demócrata Bill Clinton. Otra gran asimetría es que Giuliani no se vio jaqueado por habitantes de suburbios paupérrimos fuera de su jurisdicción. No es que no tuviera pobres: los tenía todos adentro de su ciudad. Aquí en cambio Macri debería acerrojar la Ciudad para impedir que los delincuentes que habitan el empobrecido primer cordón sigan aprovechando la vecindad del límite jurisdiccional en Devoto, Núñez, Saavedra, etc. para robar allí y huir a la provincia.
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