14 de noviembre 2007 - 00:00

Brasil al revés: sale a frenar caída del dólar

Guido Mantega
Guido Mantega
Meses atrás, el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, manifestó que, si era preciso, el Banco Central intensificaría el ritmo de compras de divisas para sostener el tipo de cambio. Por aquel tiempo, el dólar cotizaba ya por debajo de 1,90 real. Ayer, sin confirmar ningún paquete de medidas de corto plazo, reconoció que estaban analizando alternativas en caso de un derrumbe mundial del dólar (que ayer se negociaba en 1,74 real en San Pablo) o la quiebra de algunos bancos estadounidenses.

En realidad, Mantega quiere anticiparse al impacto que será la próxima calificación de « investment grade», lo que asegura una avalancha de capitales externos hacia el mercado brasileño. Para la visión de Hacienda, la presión sobre el dólar nace en el mercado de futuros, donde los inversores foráneos arbitran entre las tasas locales y las mundiales. De los u$s 36.000 millones que ingresaron en los primeros 9 meses del año, 39% fue al mercadoaccionario, el restante 61% fue a bonos del Tesoro y otras emisiones privadas.

En lo que va del año, el gobierno de Lula da Silva ya duplicó el stock de las reservas del Central, superando en la actualidad los u$s 173.000 millones. Pero esta política, preventiva -según Mantega-, de acumular reservas no es gratis. El costo de acumular y mantener esta importante masa de recursos supera ya los u$s 21.000 millones para el Central, según cálculos del economista Paulo Brunet del Banco Itaú. Esto representa aproximadamente 1,7 punto del Producto Bruto.

Dicho costo se determina por el diferencial entre el rendimiento que se obtiene de las reservas y la tasa promedio ofrecida por los bonos de la deuda pública.

  • Dos caminos

  • Existen dos caminos para financiar la compra de divisas por parte del ente monetario, a través de la emisión de nueva deuda, o bien, vía el superávit fiscal. La elección de uno u otro mecanismo para acumular reservas dependerá del costo de cada opción.

    En el caso de Brasil, la decisión se inclinó por comprar reservas a través de la emisión de deuda, debido a que el superávit primario se evapora al contemplarel pago de los intereses de la deuda.

    De acuerdo con las estimaciones de Brunet, en el primer trimestre del año el costo de mantener las reservas fue de u$s 4.800 millones, en el segundo trimestre trepó a casi u$s 12.000 millones y en el tercero fue u$s 4.300 millones.

    La estrategia de acumulación de reservas, seguida por varios banqueros centrales de Asia y de otros países emergentes, busca por un lado auxiliar a la política cambiaria y monetaria, proveer recursos para el endeudamiento en moneda extranjera, financiar préstamos del gobierno en el exterior, reducir el impacto de las crisis externas y constituir, además, un fondo de inversión.

    Si bien esta estrategia ha limitado el impacto de la crisis financiera mundial en la economía brasileña, no debe perderse de vista que el costo fiscal es elevado y crecerá en la medida en que aumenten las tenencias del Central.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar