23 de enero 2004 - 00:00

Brasil: duras críticas por no bajar las tasas

San Pablo (EFE, Reuters) --La decisión del Banco Central brasileño de mantener las tasas de interés por temor a un rebrote de la inflación cayó ayer como un balde de agua fría sobre los empresarios y los mercados, que habían comenzado 2004 apostando por un alto crecimiento económico.

La autoridad monetaria anunció el miércoles que la tasa referencial del costo del dinero se mantendrá en 16,5% anual por lo menos otro mes, mientras los mercados habían apostado por un recorte de medio punto porcentual y los empresarios esperaban una baja aun mayor. Desde parte del oficialismo parlamentario se criticó la decisión de la entidad dirigida por Henrique Meirelles, afirmando que demuestra la independencia de la que goza de hecho, lo que haría innecesario el tratamiento de una ley impulsada por el gobierno para dotarlo formalmente de auto-nomía.

La autoridad monetaria interrumpió una secuencia de siete meses de bajas sucesivas de los intereses «con la intención de preservar las conquistas recientes en el combate a la inflación». «El mercado entero fue sorpren-dido con ese conservadurismo del Banco Central, porque la inflación de comienzo de año es estacional», dijo el director de Tesorería del Banco Santos, Clive Botelho.

Las reacciones no se hicieron esperar, con la Bolsa de San Pablo cayendo 1,43%, ya que algunos inversores prefirieron sacar su dinero para ponerlo en el mercado de renta fija ante la perspectiva de ganancias mayores.

Si al mercado no le gustó la decisión del Banco Central mucho menos a los empresarios, los más severos críticos de la política monetaria basada en altas tasas de interés para mantener a raya la inflación, porque consideran que así se frena el crecimiento y la generación de empleo.

«Recibimos la noticia con gran aprensión y, sobre todo, con frustración. Brasil necesita construir una agenda de crecimiento. Esa decisión pone en duda la recuperación de ese crecimiento», expresó el presidente de la Confederación Nacional de la Industria, Armando Monteiro Neto.

Distintas proyecciones oficiales y privadas apuntan a que, tras el estancamiento de 2003, la economía brasileña crecerá este año entre 3 y 4%, pero ya hay quienes temen que el «espectáculo del crecimiento» prometido para 2004 por el presidente
Luiz Inácio Lula Da Silva no se concrete.

«Al sorprender a todos y mantener los intereses, el Banco Central provocará un ajuste de expectativas que tendrá efecto contractivo sobre la actividad económica»
, dijo Horacio Lafer Piva, presidente de la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo, la organización patronal más poderosa del país.

Sin embargo, el gobierno combatió las críticas divulgando más datos económicos positivos. Según se anunció, el país registró en 2003 su primer superávit de cuenta corriente en 11 años (4.050 millones de dólares), básicamente debido al incremento de las exportaciones.

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