El real parece imparable. Ayer el dólar se derrumbóa 1,71 real, un precio que no tocaba desde mayo de 1999. El detonante de esta nueva suba del real fue un informe del Banco Central que afirmó que Brasil dejó de ser deudor externo. Esto significa que por primera vez el vecino país tiene un stock de reservas tal que le permite cancelar toda la deuda externa, pública y privada.
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Frente a esta aseveración, el mercado descuenta ahora que la obtención de la calificación de grado de inversión ( investment grade) está a un paso. Lo cual implicará, entre otras cosas, una mejora en la percepción de los inversores extranjeros, por ende, mayor demanda de bonos públicos y privados brasileños, o sea, más dólares ingresando al mercado. De concretarse la suba de la calificación de riesgo a investment, se retroalimenta el proceso, ya que por un lado más inversores estarán dispuestos a invertir en el país -trayendo más divisas- y por otro caerán las tasas de interés con su consiguiente impacto positivo en el nivel de actividad económica y mejorando las condiciones de endeudamiento. El informe no hizo más que echar leña al fuego. Para un mercado con un alto excedente de dólares, que le anticipen que lloverán aún más, ayer reaccionó llegando a negociarlo a 1,70 real.
El informe del Central sostiene que «el stock de deuda externa total líquida -neto del total de reservas internacionales- pasó de u$s 165.200 millones a fin de 2003 a sólo u$s 4.300 millones estimado para 2007, y para enero 2008 se estima que se volverá negativo en más de u$s 4.000 millones, significando que en términos líquidos, el país pasó a ser acreedor externo, algo inédito en la historia económica brasileña». Así, todos los indicadores de sustentabilidad externa de Brasil mejoraron, como Deuda externa sobre PBI, sobre Exportaciones, y Reservas sobre Deuda total y sobre la de corto. Claro que no puede soslayarse que el problema de la deuda interna desapareció. Pero ese es otro tema, ya que los tenedores de bonos en reales siguen embriagados con los atractivos rendimientos ofrecidos por las altas tasas en reales. Vale mencionar que los principales tenedores son los bancos brasileños que mensualmente recogen religiosamente las rentas de sus bonos, que todos los brasileños -vía el Tesoro- afrontan.
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