Los mercados brasileños de cambio y bolsa sufrieron el jueves fuertes pérdidas, en reacción a las caídas de las bolsas estadounidenses con temores sobre el mercado inmobiliario en ese país y sus efectos en la economía de EEUU y el mercado global.
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La Bolsa de Valores de Sao Paulo terminó en retroceso de 3,76%, con su principal indicador, el Ibovespa, en los a 53.893 puntos. El jueves pasado ese indice había alcanzado el récord histórico de los 58.124 puntos.
El real, que emerge también de una pujanza extraordinaria, tuvo su peor retroceso del año, con baja de 3,3%, cotizado a 1,927 por dólar. El lunes había alcanzado su mayor valor en casi siete años: 1,842 por billete verde.
"Percibo sólo una razón para esa reacción en Brasil: pánico. Pero es un pánico importado, no tiene nada que ver con lo que sucede con la economía brasileña, sino que es una respuesta a lo que ocurre en mercados internacionales", manifestó a la AFP el analista Joaquim de Toledo, del banco Nossa Caixa de Sao Paulo.
"Es un problema de los créditos inmobiliarios de alto riesgo en Estados Unidos, una cuestión totalmente localizada", dijo. Consideró por ello que "se trata de una reacción exagerada por la necesidad de los mercados de dar una respuesta inmediata, pero la tendencia es al retorno rápido de la calma".
La crisis inmobiliaria de Estados Unidos "se refleja en todos los mercados por el miedo a que pueda contagiar a la economía de todo el mundo", explicó por su parte el analista André Borjhesan, de la casa de cambio Souza Barros.
"Es difícil hacer un pronóstico, si la situación empeora allá (en Estados Unidos), empeorará aquí", añadió Borjhesan.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó el miércoles de que "el riesgo del crédito (hipotecario) es sin duda el que más se intensificó" en Estados Unidos y que "ese mercado puede permanecer volátil en adelante", con la amenaza de contagiar al resto de la economía del país y del mundo.
Adicionalmente, en Washington se anunció que la venta de viviendas nuevas en Estados Unidos bajó 6,6% en junio a 834.000 unidades en ritmo anual, en otra muestra de las persistentes dificultades del sector de la construcción, observaron analistas. En Nueva York, el DJIA cerró en negativo de 2,26.
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