6 de mayo 2003 - 00:00

Buenos Aires

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Hubo un intento de proseguir con el retomar del movimiento, después de encontrarle nuevos -aparentes- «motivos» para justificar que las acciones poseen un futuro diáfano. Ayer estaba predominando la estrategia de emitir billetes locales, con la excusa de sostener el dólar, mientras desde Economía los profetas aseguraban que esto no iría a impactar sobre la inflación: lo mejor, esperar y ver. ¿Podía resultar estímulo, para continuar con los movimientos bursátiles? Al parecer, no generó ninguna euforia. Al contrario, porque el Merval que picó a «671» puntos y queriendo seguir buscando la frontera superior, después se vio en una franca pendiente. Que lo depositó en solamente «652» de mínima y con el cierre muy cerca del piso: en «653». Una baja de 0,69%, en la cartera clásica y que estuvo pareja con lo generado por otro que bien baila, al compás de la época, el Dow Jones marcó casi igual registro, también en baja.

Siempre viene bien tratar de depurar el aparato circulatorio, antes que el ambiente se ponga denso súbitamente. Las reacciones después del «lunes negro» lograron borrar casi toda la caída. Pero esto era solamente filtrar lo sucedido en la violencia alcista preelectoral y donde se había ganado cerca de 20%. Con el mes pasado deparando 12 por ciento en el ponderado, que resultó con valor agregado, en dólares, la faltante de nuevas órdenes se constituyó en el dato principal del poselectoral. Mientras la oferta se hizo cerrada, se pudo generar el rebote, pero ayer la demostración pareció denunciar que si bien hay para aguantar bien los pisos, el alcanzar otros techos requiere de fuerza extra. La incógnita en la semana, será ésa: tracción vs. filtrado.

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