Cada mercado tomó su propia vía

Economía

Si alguna jornada sirve o no de ejemplo para graficar la relación que se está dando entre el precio del petróleo y la evolución de las acciones, ésta fue la de ayer. Poco antes de la apertura bursátil, los futuros de crudo retrocedían a u$s 125,96 por barril, lo que se vinculó con 0,35% que ganaron las acciones en los primeros quince minutos de operaciones (las órdenes de bienes durables y un par de balances de segunda línea también ayudaron). A partir de ahí el precio del crudo comenzó a ganar terreno y las acciones a cederlo, transcurriendo con distintas oscilaciones la mayor parte de la jornada del lado perdedor. Cuando finalizaba la rueda en el NYMEX, el WTI se había estacionado en u$s 130,03 (1,7% arriba) y el Dow retrocedía. Sin embargo, quince minutos más tarde -sin la referencia directa del petróleo- las acciones comenzaron a ganar terreno y de la mano del sector de telecomunicaciones y productos básicos (el sector energético ganó menos que estos dos) el Dow alcanzó a trepar 0,36%, cerrando en 12.594,03 puntos. La de ayer queda así como la segunda vez en las últimas 13 ruedas en que el petróleo y las acciones cierran ganadoras. Pero no sólo la relación petróleo-acciones pareció romperse. El dólar trepó al máximo de las últimas dos semanas frente al yen en tanto el euro retrocedió a u$s 1,5615, sin que esto afectara el precio de los commodities. Acciones, commodities y moneda en suba. Lo que no subió fue el mercado de la renta fija. Como ha venido ocurriendo, los bonos del Tesoro siguieron cediendo terreno y por primera vez desde el 2 de enero la tasa de 10 años quedó por encima de 4% anual (exactamente 4,015%).

Sin entrar a analizar demasiado las cosas, la sensación es que ayer se privilegió cualquier forma de inversión que sirviera de protección ante un recrudecimiento inflacionario. No sorprende entonces que lo peor de la jornada les tocara a las empresas financieras, golpeadas a su vez por las necesidades de capital de AIG, que busca evitar una nueva baja en la calificación de su deuda. Una suba, pero no para no alegrarse.

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