Cae desempleo a 8,4% pero con señales que preocupan
Se conoció ayer el índice de desocupación del primer trimestre: arrojó 8,4%, una caída de 1,4 punto porcentual respecto del mismo período del año anterior. Más allá de la falta de credibilidad que generen las mediciones del INDEC, surgen varios datos preocupantes. Si se suma la subocupación, hay 2,6 millones de argentinos con problemas de empleo, 14,2% del total de la fuerza laboral. Trascendió, además, que disminuyó la cantidad de gente que está buscando trabajo, lo cual también ayudó a reducir la desocupación. Los expertos aseguran que se trata del denominado "efecto desaliento", es decir, gente que se retiró de la búsqueda al no poder emplearse. Pero el principal drama sigue siendo el empleo en negro, que se mantiene en tornó a 40%. Implica que una gran porción de los trabajadores no goza de derechos mínimos y gana mucho menos que los registrados.
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Por otro lado, el economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), se sumó a la visión de Bour y destacó que «la tasa de actividad o de participación de la Argentina es muy baja en comparación con la de los países europeos». Según su explicación, «si medimos la tasa de actividad de la Argentina en términos de la población económicamente activa (PEA) -la suma de ocupados y desocupados-, como se hace en el Viejo Continente, en vez de en términos de la población total, como se hace regularmente en nuestro país, la actividad llega a 59% en el primer trimestre de este año, cuando en Europa supera 70%».
«Esto quiere decir que la insuficiencia de los puestos de trabajo se observa en una tasa de actividad muy baja», explica Colina.
¿Por qué sucede esto? Según Bour, «el crecimiento del empleo es cada vez más débil en parte porque los costos laborales son cada vez más altos». Además, este economista explicó que la elasticidad del empleo es cada vez menor, es decir, por cada punto que se incrementa el PBI, el empleo solía crecer otro punto, mientras el año pasado ese aumento se redujo a 0,4% y para este año se proyecta en menos de 0,3%.
«Los empleadores se ven desanimados y en vez de contratar más gente, lo que hacen es reemplazarla por capital o recurren a otros factores», concluye Bour.
Además, existe otro aspecto que demuestra que el mercado laboral argentino no está en tan buenas condiciones como parece y es la calidad de los puestos de trabajo. Según los últimos datos que dio a conocer el INDEC, la informalidad fue de 39,3% durante el cuarto trimestre del año pasado, una cifra aún bastante elevada.
Más allá de todas estas observaciones, vale la pena recordar que el sector de Encuesta Permanente de Hogares (EPH), encargado de relevar los datos de mercado de trabajo, fue uno de los afectados por la intervención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el INDEC el año pasado. Por eso, Bour se encargó de destacar ayer que «es imposible decir si el dato de desempleo está bien o mal calculado porque a partir del segundo trimestre de 2007 se dejaron de publicar las bases de datos en la página Web del INDEC, que servían para seguir el cálculo». Además, «durante el tercer trimestre del año pasado se sondeó solamente el 40% de la población», agregó Bour.
Todo esto significa que es muy difícil para las consultoras determinar si el dato es verídico o no. Sin embargo, los economistas afirman que el número está dentro de lo esperado. «No se publican los datos, sólo los resultados. Por eso, el gobierno puede decir cualquier cosa y uno no lo puede chequear», dijo Bour.




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