Cae dólar en Brasil a 2,58: sólo beneficia a exportadores de aquí
La conflictiva relación comercial con Brasil no le da respiro al gobierno de Néstor Kirchner. Ya no se trata de frenar la avalancha de electrodomésticos o pelear por el mercado del trigo, sino que ahora la fortaleza del real brasileño está complicando a los industriales argentinos. Porque de la mano de la caída del dólar en Brasil (más de 4% en los últimos meses) ha aumentado significativamente para los argentinos el costo de importar materias primas e insumos, y sobre todo productos manufacturados brasileños. A esto se suma el fuerte apoyo anunciado por el gobierno de Lula da Silva a los exportadores de ese país a través de más líneas de financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo, que muchos aquí acusan de subsidio encubierto. La contracara de esta situación cambiaria es una mejora en la competitividad de algunos exportadores argentinos. Pero si nos guiamos por el desarrollo del comercio bilateral del último año, cuando el real ganó casi 20% frente al peso, esta mejora cambiaria no permite aventurar un crecimiento importante de las ventas externas a Brasil.
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La cotización del dólar es la más deprimida desde junio de 2002.
Debe tenerse en cuenta que la caída del dólar en Brasil también está complicando a varias industrias argentinas que ven encarecer la importación de materias primas e insumos, y de bienes manufacturados. En los últimos meses el costo de las compras a Brasil se ha incrementado más de 5% en dólares.
En este contexto es determinante la expectativa de que el Banco Central continuará con su política de suba de tasas. Porque con mayores intereses en reales aumenta el atractivo para ingresar dólares a Brasil precisamente en busca de estos mayores rendimientos, lo que retroalimenta el ciclo bajista del dólar.
Se estima que el Banco Central elevará mañana la tasa Selic a 18,75% anual (+0,50%) intentando mantener la inflación dentro de las metas. Los fondos de inversión y los bancos se vuelcan así a comprar títulos públicos (sobre todo aquellos que se indexan por tasa Selic) y otras opciones de renta fija, desprendiéndose de dólares y aumentando la oferta de divisas.
De modo que los inversores, tanto locales como extranjeros, están más decididos a ganar con los diferenciales de las tasas de interés (arbitraje entre tasa local y externa), lo que además se ve favorecido por la caída del dólar frente al euro, al yen y a la libra.
A todo esto se esperan nuevas captaciones de bancos y empresas brasileñas en el mercado de capitales internacional que fortalece aún más la tendencia de un dólar débil.


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