Llegó el otoño. Esto es en la calle, porque en el mercado bursátil hace tiempo que muchos viven un gélido invierno. Para los que apostaron por aquello de la "nueva economía" y fueron presa de los cantos de las sirenas, con 2,96% que perdió en la última sesión el NASDAQ, han caído a valores no vistos desde el 12 de setiembre de 1996, poco más de seis años. Para el S&P 500, la cosa no es tan dramática, pero con un retroceso de 4,47% que se adicione a 1,38% perdido ayer, el índice marcaría el mínimo para los últimos cinco años, mientras que si las Blue Chips llegan a bajar 2,2%, hacen lo propio para los últimos cuatro años. Si miramos nada más que los números, podría parecer que la semana no arrancó tan mal. Después de todo, el Promedio Industrial cedió 1,43% cuando cerró en 7.872,15 puntos, un valor para nada anormal. Pero la verdad es que los inversores están con los ánimos "de punta". Por lo pronto, hay que recordar que hace apenas 4 semanas hablábamos de la posibilidad de que finalmente hubiera llegado el anhelado "bull market", ya que las acciones habían ganado prácticamente 20% desde los mínimos del año. Hoy, rozando aquellos precios, es claro que fue todo una "trampa de osos". Para poner las cosas un poco más en perspectiva, baste recordar que el próximo día 5 se cumplen 6 años desde que Alan Greenspan hablara sobre la "exuberancia irracional", y que si bien estamos cerca, los principales índices del mercado aún se mueven por encima de aquellos valores. La frenética búsqueda de la seguridad ha llevado a que la tasa de los treasuries cayera a niveles de 1958. Poco importan JDS Uniphase, el índice de indicadores de liderazgo o a la suba del precio del petróleo. Tampoco lo que decida hoy la Fed. Estos datos no son más que hojas en un bosque que entró en el más frío de los otoños.
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