29 de noviembre 2000 - 00:00

Cajas de seguridad: por un fallo, temen ola de juicios


Un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial que condenó al ex Banco Mercantil a indemnizar a clientes por robos en sus cajas de seguridad despertó preocupación en los bancos, que temen que este dictamen sea utilizado para impulsar una avalancha de juicios contra las entidades bancarias.

El 12 de octubre de 1992 el ex Banco Mercantil fue robado por boqueteros que vaciaron 300 cajas de seguridad. Ocho años después, la Sala D de la Cámara en lo Comercial, integrada por los jueces Felipe Cuartero, Carlos Rotman y Edgardo Alberti, dictaminó que esa entidad debía resarcir económicamente a los usuarios y la responsabilizó por las fallas de seguridad.

La resolución judicial era aguardada con expectativas por varios usuarios de cajas de seguridad que fueron víctimas de robos y hurtos. Por caso, está en trámite judicial el reclamo de indemnización de 60 personas cuyos objetos de valor fueron robados durante un atraco perpetrado por boqueteros en enero de 1997 en el ex Banco de Crédito Argentino, ahora Francés, cuando vaciaron 174 cajas de seguridad. También -y a decir de fuentes judicialesexisten otras causas de hurtos a resolver y que afectaron a clientes del Bank Boston, Lloys Bank, y hace dos semanas al Banco Ciudad. En ese caso específico, se trató del hurto en por lo menos tres cajas de seguridad, aparentemente perpetrado por dos sujetos que alquilaron la caja con documentos falsos.

Caso testigo

El primer fallo que se convirtió en un «leading case» ocurrió en 1994 cuando la Justicia obligó al Banco Mendoza sucursal Capital Federal a indemnizar a un cliente víctima de un hurto en su caja de seguridad. A partir de entonces, quedó sentada jurisprudencia que permitió que 40 casos quedaran con sentencia firme y que los damnificados fueran resarcidos económicamente.

En la mayoría de ellos los indicios sobre el hurto se convirtieron en la prueba determinante para volcar la balanza de la Justicia a favor de los usuarios de este servicio.

«El banco asume el riesgo del negocio, aquí el riesgo es que falle la seguridad. El damnificado pagó al banco para que le dé la seguridad que no tiene en su casa o en su empresa y si ocurre lo contrario debe pagar», dijo a
Ambito Financiero la abogada y profesora de Derecho de la UBA, Nydia Zingman de Domínguez.

Según la letrada y especialista en el tema, se ha detectado que en muchos bancos no se cumplen con las medidas de seguridad requeridas.

Todo secreto

En cada caso, el banco debe responder por todo el contenido de lo que se depositó en la caja de seguridad, los intereses, más el daño moral. Al ser secreto, la entidad bancaria desconoce lo que hay allí guardado, por lo que -según Zingman-«es difícil probar lo que se dice y pide en la demanda». Sin embargo, en base a indicios y a una gama de pericias (contables, mecánicas, y hasta psicológicas) los jueces han considerado como verosímil los planteos realizados por los dueños de cajas de seguridad que fueron víctimas de delitos.

Los fallos han despertado cierta preocupación en los directivos de los bancos que temen que sirvan para impulsar juicios por casos en los que las entidades bancarias han sido víctimas del accionar de boqueteros o de hurtos (o no) en cajas de seguridad. Voceros de distintos bancos coincidieron ayer en señalar que el último dictamen judicial
se refiere exclusivamente al robo producido por boqueteros donde es claro que se quebró la seguridad bancaria. Por eso, entienden, que el mismo no debería servir para sustentar fallos posteriores por hurtos en caja de seguridad.

Fuentes del Lloys Bank, que registra entre siete y nueve denuncias por supuestos hurtos en cajas de seguridad (de las 26 mil que tienen el país), confiaron que en los casos que le atañen difieren del robo producto de boqueteros «porque aquí no hubo violaciones a las medidas de seguridad del banco, las cajas no fueron violentadas y no se quebró la seguridad del recinto de las cajas de seguridad, es decir no hay robo». No obstante, el vocero señaló que se ha iniciado una investigación interna y externa para determinar los motivos que dieron origen a las denuncias de los clientes.

El incremento de este tipo de denuncias ha obligado también a los bancos a tomar otras precauciones en materia de seguridad.

En el caso del Banco Ciudad, se estableció un sistema de alarmas y sensores que permiten alertar a la Policía en caso de accionar de boqueteros en las bóvedas. En cuanto al manejo de las cajas de seguridad, se ha implementado un mecanismo que permite detectar a cualquier persona que manipule una caja que no sea la de él. «Ahora estamos trabajando en instalar un sistema que permite identificar y autenticar al cliente que acceda a la caja. Esta tecnología no permitirá un control mucho más estricto y más perfecto de la persona que ingresa a la bóveda de seguridad", confió Juan Carlos

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