Calificadoras dicen que no se verá afectada la nota de Japón
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Sin embargo, Byrne declaró que la meta del Gobierno japonés de emitir 44 billones de yenes (537.000 millones de dólares) en bonos locales este año sería superada, ante las necesidades de financiamiento por la reconstrucción. La reacción del mercado de bonos japonés en las próximas semanas a las nuevas emisiones será crucial, destacó.
Moody's cambió el mes pasado su panorama sobre la calificación "Aa2" de Japón a "negativo" desde "estable", advirtiendo que era probable una rebaja si el Gobierno no lograba poner la deuda bajo control.
Byrne dijo que no veía necesidad de alterar esa calificación. "Tenemos un panorama negativo, que se mantiene. Al menos hasta el momento, nuestra evaluación no ha cambiado mucho. En el corto plazo, Japón puede lidiar con sus problemas fiscales", afirmó.
La lucha de Japón por controlar su creciente deuda pública llevó a S&P a bajar su calificación crediticia del país a "AA-" en enero y a otras agencias a emitir duras advertencias.
En el lado corporativo, Byrne dijo que tras el terremoto Moody's estaba preocupada por las compañías energéticas como TEPCO, por las refinerías, las aseguradoras y un operador ferroviario.
En su opinión, los grandes bancos japoneses "parecen estar bien" porque no tenían una gran exposición directa a las áreas del norte más afectadas, aunque algunos bancos regionales podrían verse impactados.
El yen podría fortalecerse, tal como ocurrió tras el terremoto de 1995 en Kobe, si el Gobierno japonés vende activos en el exterior para financiar la reconstrucción, añadió Byrne.




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