La pesificación de la economía y la devaluación permitieron que el campo reduzca 75% su deuda bancaria y comercial. Estas dos medidas, junto a la suba internacional de precios de granos, beneficiaron al campo este año y hacen ver al sector como el gran ganador de la política económica vigente.
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En realidad, la fuerte reducción del endeudamiento bancario y comercial resulta un punto de inflexión para el campo. La pesificación y la inmediata devaluación permitieron que la deuda del campo se redujera de 9.000 millones de dólares a u$s 2000 millones en la actualidad. Si bien ni el Banco Nación ni el Banco Central informan la deuda discriminada por sectores desde el año '99, los analistas privados comenzaron a evaluar la situación financiera del campo sobre el fin del año. Y llegaron a una conclusión: el año pasado la deuda sectorial representaba 50% del valor total de la producción (entonces u$s 18.000 millones) y hoy sólo roza 15% del valor total de esa producción cuyo valor disminuyó a u$s 14.000 millones debido a menores exportaciones y a las retenciones.
Con este escenario, algunos relevamientos privados indican que las empresas de agroquímicos perdieron u$s 300 millones con la negociación que debieron encarar con sus clientes (los productores) luego de la devaluación. Algunas estimaciones indican que todos los proveedores de insumos acumulaban deudas por 3.000 millones de dólares/pesos sobre fines de 2001 y, con las mejores condiciones financieras de este año lograron cobrar 70% de dicha deuda. Entonces, un pantallazo sobre opiniones y cuentas sectoriales muestra que el campo aún debe 30% de la deuda comercial pendiente a diciembre del año pasado.
Las reglas económicas que fueron sumándose durante el año, además de la pesificación que abarató y permitió la cancelación de préstamos bancarios, facilitaron el surgimiento de diferentes modalidades para cancelar las deudas del campo. Por caso, u$s 300 millones habrían sido cancelados mediante Títulos Públicos (Decreto 1.387/ 2002) aunque cerca de 10% de los aún deudores habrían esperado una prórroga que no se produjo.
«Esta situación permitió que el campo se autofinanciara este año y como no hubo financiamiento bancario, los productores continuaron reteniendo la cosecha y ahora venden de a poco. El desaguisado económico encontró al productor con el dólar en su casa, es decir, con los granos en el campo y con una pesificación que lo benefició», ratificaba Jorge Ingaramo, titular del Instituto de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Sin embargo, aún hay cuestiones por resolver que podrían incrementar la cancelación de créditos en los próximos meses. Por caso, la implementación de cancelación de deudas con CEDRO para categorías 3,4,5 y 6 y la corrección sobre los bonos emitidos en 1999 que permitió una refinanciación crediticia que incluía una compra del bono por 15% del valor de la deuda.
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