Agricultura digital: la tecnología impulsa la productividad y reduce impacto ambiental

Economía

El campo argentino es uno de los sectores más innovadores, con la adopción de nuevas herramientas campaña a campaña con el objetivo de conjugar la estrategia productiva y la estrategia ambiental.

El uso de herramientas digitales en el campo crece año a año y viene revolucionando la forma de trabajar, impactando positivamente en la productividad y disminuyendo el impacto en los suelos. El campo argentino es uno de los sectores más innovadores, con la adopción de nuevas herramientas campaña a campaña con el objetivo de conjugar la estrategia productiva y la estrategia ambiental.

Cada instancia del proceso productivo de la actividad agrícola cuenta hoy en día con gran cantidad de datos e información recolectada a través de sistemas digitales que ayudan a realizar un trabajo más preciso y sustentable.

“Hablamos de agricultura sustentable porque nuestro planteo productivo logró integrar la rentabilidad y los buenos rindes con una estrategia de balance de nutrientes en los suelos, a partir de tres procesos: el grillado y muestreo de suelos, el análisis de los granos y la fertilización variable”, explica Patricio Juni, gerente de Campos de Garruchos Agropecuaria.

En una primera instancia, el grillado permite extraer y analizar una muestra compuesta de suelo cada hectárea y media, dando como resultado información sobre su composición, estructura y disponibilidad de nutrientes. “Teniendo en cuenta los datos obtenidos, desarrollamos prescripciones con el objetivo de fertilizar el lote de manera variable, aplicando más donde es necesario, y menos o nada donde hay un nivel de nutrientes adecuado. De esta manera, logramos un menor impacto en el medioambiente y una mayor eficiencia en el uso de los insumos, con una reducción en los costos”, asegura Toia Rudderforth, ingeniera agrónoma de la compañía.

En la siguiente etapa, para darle seguimiento a los cultivos, se utiliza el seguimiento satelital (índice verde). A través de este aliado tecnológico se puede tener información bien detallada de la evolución de las plantas y, eventualmente tener un “archivo” histórico de cómo se ha comportado ese lote en campañas anteriores. En este sentido, Rudderforth asegura que “estas tecnologías nos permites salir del manejo por lotes, y empezar a realizar un manejo por ambientes, mucho más exacto, detallado y eficiente, usando solo lo necesario y reduciendo las aplicaciones al mínimo”.

En el momento de la cosecha se genera el mapa de rendimiento, una nueva capa de información muy importante para ayudar a definir los ambientes. Finalmente, se analiza el grano cosechado para evaluar la extracción de nutrientes que se produjo y, de este modo, diseñar una estrategia de fertilización variable para la campaña siguiente.

Este trabajo tan minucioso que se realiza en los lotes permite identificar ambientes de mayor y menor potencial de rendimiento. Por ese motivo, es clave planificar la densidad de plantas por hectárea, es decir, la cantidad semillas que se implantarán en cada lote. “Muchas veces, menos plantas significan más rendimiento. Si la planificación de la densidad de semillas es exitosa, le permitimos a cada lote expresar su mejor potencial de rendimiento y, al mismo tiempo, hacemos un uso más eficiente de las semillas”, asegura Juni.

Al mismo tiempo, concluye: “Producir de este modo implica innovar y encarar nuevos desafíos, pero también invertir en la implementación de nuevas herramientas, la capacitación de nuestro equipo y de los contratistas. La contracara de este esfuerzo es que los beneficios que se pueden alcanzar en el largo plazo son determinantes para lograr sistemas productivos sostenibles en el tiempo”.

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