Exportar como única salida

Economía

… que, a pesar de la caída de rentabilidad que está registrando toda la cadena productiva, y cuyo piso aún no se vislumbra debido, entre otras cosas, a la falta de un plan económico marco, y por el incremento continuo que siguen registrando los gravámenes a nivel nacional, provincial, y municipal, igual las empresas siguen haciendo esfuerzos con la mira puesta (la mayoría de ellas), en la exportación como objetivo final. En ese contexto se realizó la semana pasada en Bruselas el seminario Agricultura Sustentable Argentina, organizado por eurodiputados y la embajada local y que giró sobre tres ejes: la siembra directa (en la que el país es líder); la no deforestación del Gran Chaco, y el ambicioso programa Carbón Neutro. Según el titular del Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, que disertó en la reunión, “la siembra directa ya alcanza el 93% de la superficie agrícola, y reduce la erosión de los suelos en 96%”. Destacó, también, que el Programa para el Gran Chaco hecho con la Fundación Vida Silvestre y con Nature Conservancy, demuestra que la soja no produce deforestación en esa región”, mientras que respecto de Carbono Neutro, programa elaborado por las 7 bolsas de cereales y comercio del país, Idígoras explicó que busca, entre otras cosas, certificar el balance de carbono de los productos argentinos exportables. La importancia del tema radica en la incidencia creciente que los temas ambientales están teniendo en la Unión Europea debido al nuevo “pacto verde” que firmaron recientemente, que directamente pondrá limitaciones de acceso en frontera en los próximos 3 años, lo que podría golpear fuerte a las exportaciones locales al Viejo Mundo. El impacto será mayor si las compras chinas comienzan a decaer, como estuvo ocurriendo desde fines de noviembre con la carne vacuna, y más recientemente con los subproductos de soja y el maíz, debido a la recomposición que se daría, finalmente, en el acuerdo comercial con los Estados Unidos.

… que el tema de la carne vacuna no es menor ya que se trataba de casi el único producto con una fuerte performance exportadora asentada, justamente, en las compras irrestrictas, y a precios muy altos, de parte de China. Sin embargo, en las últimas semanas del año pasado hubo un vuelco muy fuerte que provocó la caída de las cotizaciones que pagaban los chinos en un promedio de u$s2.500 por tonelada menos, lo que provocó una fuerte conmoción en la industria frigorífica local, que había encontrado en ese destino, una holgada compensación a la caída de la demanda del mercado interno. Y aunque algunos creen que la decisión china puede cambiar después de las celebraciones del año nuevo chino en febrero, varios frigoríficos locales comenzaron a redireccionar sus ventas al exterior, tal como señala Agroideas. Por su parte, un reciente análisis realizado por la Cadena de la Carne indica que “en la última década para el conjunto de las 4 principales carnes, estimando la producción prevista para 2019 sobre los datos conocidos a noviembre de este año, encontramos que se superarán los 6 millones de toneladas de producción (sumando a las 4 carnes), lo que implica, comparado con 2010, que en la última década la producción total de carnes se incrementó en un 35%”. El trabajo destaca, además, que “la producción de carnes en su conjunto puede aumentar más de 40% para 2025. El conjunto de las cadenas pecuarias pasaría así de producir 6 millones de toneladas a más de 8,5 millones de toneladas, enviando al mercado interno 5,8 millones equivalente a 118 kg/habitante/año y exportando algo más de 2,8 millones con un ingreso de divisas cercanos a los u$s10 mil millones. El crecimiento proyectado implica mantener el nivel de consumo de carnes de nuestro país entre los más altos a nivel mundial. El crecimiento de todas las carnes permitiría crear más de 200.000 nuevos empleos.

… que, lamentablemente, bien distinta parece ser la situación que sigue teniendo la fruticultura que viene jaqueada desde hace más de 15 años, según lo muestran los datos de exportación de peras y manzanas que, mayoritariamente, salen por el Puerto de San Antonio Oeste, y que siguen desplomándose. De hecho, a pesar del incremento internacional operado en las cotizaciones que se duplicó en ese lapso al pasar de u$s0,40/kg. a alrededor de u$s0,90 en la actualidad, entre otras cosas, por demanda creciente de Asia, las exportaciones locales de peras y manzanas bajaron de 1,5 millón de tn en 2004 a apenas 900.000 tn en la actualidad, lo que provocó un fuerte retroceso en la economía del Alto Valle, ya que de contar con el 12% de las exportaciones ahora ocupan apenas el 0,8%. De hecho, uno de los indicadores más significativos es que de los alrededor de 1.200 productores de aquel momento, ahora apenas queda la mitad

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