19 de julio 2001 - 00:00

Cardoso da 'waiver' a la Argentina

San Pablo - El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, admitió ayer, después de una reunión con su equipo económico, que no habrá problemas en renovar el acuerdo con el FMI y hasta aumentar la meta del superávit primario a 3,5% del PBI, en caso de que la situación argentina lo requiera.

Respecto del socio del Mercosur, el presidente reconoció que la estrategia brasileña, por el momento, es concederle una especie de «waiver» (perdón) provisorio hasta que las cosas mejoren. Pero no deja dudas de que es un «waiver» algo impaciente.

Periodista: ¿Acerca de la cuestión argentina, parece que hay cierto consenso entre los economistas importantes de que sería conveniente para Brasil renovar el acuerdo com el FMI, en función del escenario, y hacer que el superávit primario crezca a 3,5% del PBI, en vez de 3%...


Fernando Henrique Cardoso:
Si el gobierno encuentra esa necesidad, hablará con el FMI. Nosotros tenemos un récord muy importante com el FMI: hace tres años que venimos cumpliendo con todas las metas. Entonces, contamos con la buena voluntad del Fondo. Que haya necesidad o no depende de una consideración recíproca, nuestra y del FMI. Si es para dar más seguridad al país, me parece bien hacerlo.

P.: ¿Eso está siendo discutido en el gobierno?


F.H.C.:
Siempre lo discutimos. Tenemos contactos muy cercanos con el FMI, que respeta muchísimo al gobierno brasileño. El programa tiene que ser nuestro. Nosotros tenemos un grado de seriedad suficiente como para decir: creemos que podemos hacer esto, ¿están dispuestos a darnos el crédito? Ellos nos dieron u$s 40 mil millones. Nosotros no los tomamos. Usamos, no sé, u$s 15 mil millones, y pagamos todo rápidamente. Esto es más una plata virtual. Es un blindaje, no es para usar el recurso, aunque pueda ser utilizado. La meta de superávit fiscal para el año que viene era de 2,7%. Nosotros la aumentamos a 3%, por nuestra cuenta. Podemos ampliarla, como hicimos con la de este año. Seguramente, si hace falta, pediremos más recursos. Hoy los estados están cumpliendo un régimen de disciplina fiscal muy duro, y las estatales también. Entonces, nosotros no tendremos dificultad para alcanzar la meta consolidada. Aumentó el endeudamiento. ¿Por qué? Seguimos poniendo los esqueletos sobre la mesa. Uno es el FGTS (fondo de seguro de desempleo). Eso es una cuenta enorme, que recibimos de los gobiernos pasados y nosotros la reconocemos y estamos organizando su pago. Son cerca de 40 o 60 mil millones de reales. Tuvimos el problema de los bancos, ahora, la Caixa Económica y el Banco do Brasil. Si juntamos uno con el otro nos da 60 o 70 mil millones de reales. Entonces, el endeudamiento no aumentó, pero nosotros sólo reconocemos lo que ya estaba ahí, y lo saneamos. Sólo de los estados, fueron 150 mil millones.

P.: ¿Quién es su candidato in péctore?


F.H.C.:
Soy yo (risas). Imagínese que le pregunta al Papa, que no es mi caso, quién es su cardenal in péctore. El no lo dice... El Papa se muere sin decirlo. Pero en pocos meses voy a dar el nombre del mío.

P.: En los últimos 15 días el gobierno brasileño tuvo una actitud enérgica, casi hostil, en relación con el comportamiento de la Argentina y después retrocedió, en función de las dificultades del país vecino. Pasada la tempestad, ¿a usted le parece que el Mercosur tiene futuro?


F.H.C.:
¿Cuál fue el momento en el que nuestro gobierno realmente se quejó? Fue cuando la Argentina comenzó a deshacer el arancel externo común del Mercosur... porque hay compromisos internacionales. Y también porque fue unilateral. Así no se puede. Lo más importante para nosotros es que a la Argentina le vaya bien. Entonces, cuando el ministro Domingo Cavallo nos dijo: «¿Ustedes cuánto devaluaron el real este año?», nosotros nos quedamos un poco sin argumento, porque de hecho, como mínimo, devaluamos 20%. Claro que por detrás de eso hay otros problemas. Para que la Argentina pueda volver realmente a tener el dinamismo que nos interesa y que queremos, para que el Mercosur no sufra complicaciones, es necesario que resuelva no sólo sus problemas momentáneos, sino su problema de base: retomar las condiciones de crecimiento. Y en ese sentido, incluso algunas medidas que son muy específicas y que no hacen a la naturaleza de los tratados, hasta las podemos entender.

P.: ¿Estamos en una especie de «waiver»?


F.H.C.:
Eso, una especie de «waiver».

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