26 de febrero 2001 - 00:00

Cardoso prepara plan hasta fin de mandato

El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, dedicará parte de su tiempo de descanso en su estancia en Buritis en el estado de Minas Gerais, durante el Carnaval, para delinear lo que él dio en llamar «programa de acción gubernamental»: una nueva estructura administrativa y de política de gobierno para los 22 meses que le quedan de mandato.

La idea de Cardoso es lanzar su programa después del Carnaval, época en que Brasil está paralizado por el sonido de los «panderos», y lograr dos objetivos: mostrar que su gobierno aún no terminó y retirar el foco político de la crisis causada por su ex aliado político Antonio Carlos Magalhaes.

Con ese fin, el presidente buscará crear el Ministerio de Desarrollo Urbano, discutir en el Congreso la independencia operacional del Banco Central, las reformas tributarias y políticas, la ley de sociedades anónimas y cerrar un acuerdo en torno a la reglamentación de las medidas provisorias.

Según el diario «Folha de Sao Paulo», Cardoso se llevó a la estancia los resultados de los últimos análisis hechos por su equipo, proponiendo cambios en varios ministerios y organismos de la administración directa y líneas generales de la acción gubernamental.

Candidatos


Cardoso estaría en estos momentos estudiando una lista con los nombres sugeridos por partidos como el PSDB y el PMDB, para ocupar cargos en el gobierno.

De modo que el mandatario buscará reflejar en sus actitudes los últimos encuentros con el ministro de Economía, Pedro Malan, quien se transformó en uno de los principales interlocutores del presidente en los últimos días y quien sugirió un diseño de gobierno compatible con el nuevo escenario económico de crecimiento continuado.

Sin embargo, el éxito de esta estrategia estará dado por la forma en la cual reaccionen los parlamentarios aliados luego de los cambios ya hechos y los que aún están por hacerse en el ministerio. Es que, según el gobieno, Cardoso tendría plazo hasta marzo de 2002 para aprobar en el Congreso propuestas que consoliden su administración.

Después de esa fecha, la disputa electoral para los estados y para el Ejecutivo haría más difícil votar las propuestas de gobierno y, además, perdería frutos políticos en las elecciones.

Sucede que lo que se instaló con las denuncias de Magalhaes tiene un nombre preciso: crisis política, y a pesar de que el Ejecutivo y la prensa se esfuercen por minimizarla, se trata de una crisis de grandes dimensiones.

En ese sentido, el presidente del Senado,
Jader Barbalho, aseguró ayer que dará prioridad a las investigaciones de las denuncias formuladas la semana pasada por Magalhaes, su antecesor, y que tuvieron el efecto de un verdadero terremoto político para el gobierno.

«Para después del Carnaval ya tendré que analizar dos pedidos con relación a las declaraciones del senador Magalhaes y tengo urgencia por resolver de una vez por todas estas cuestiones», dijo Barbalho a la prensa.

La semana pasada, un semanario reprodujo un diálogo entre Magalhaes -quien fue uno de los más sólidos aliados del gobierno-y fiscales federales, a los que incentivó a investigar al ex secretario general de la Presidencia,
Eduardo Jorge, como forma de implicar al presidente en un escándalo de corrupción.

Destituidos

La severa crisis detonada por las declaraciones de Magalhaes llevó a Cardoso a destituir de inmediato a dos senadores que habían sido señalados por el senador cuando aún era uno de los hombres más influyentes del gobierno, y a pensar en una reestructuración de la alianza gubernamental.

Según Barbalho, ya está listo un pedido para que se conmine a Magalhaes a enviar de inmediato a la comisión de fiscalización y control del Senado los documentos que dice poseer con pruebas sobre supuestos actos de corrupción en altas esferas del gobierno.

De esta manera, lo que busca Cardoso con la reforma ministerial es equilibrar la disputa en el PSDB por su sucesión.

La idea es fortalecer el gobierno de
Tasso Jereissati (de Ceará), derrotado en las elecciones para la presidencia de la Cámara y del Senado y para el liderazgo del partido en ambos recintos.

Pero, básicamente, lo que le interesa al presidente es equilibrar la composición política del gobierno para no quedar como rehén de un PMDB muy fortalecido.

Con el fortalecimiento de Jereissati, Cardoso pretende mantener su proyecto de gobernar con una base estable en el Congreso y preparar tranquilo la elección de 2002.

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