¿Castigo o premio menor?
La Argentina tiene las tarifas más bajas de la región de luz y gas. En 2004 se lanzó el sistema de premios y castigos como una medida entre varias para evitar un colapso energético. De poco sirvió: prácticamente nadie ahorró y sigue en alza el consumo de electricidad. No debe sorprender, ya que funciona a pleno una de las leyes elementales de la economía. Si el precio es bajo, se consume más. El castigo actuó en realidad como un premio menor: la suba que se imponía a las familias que utilizaran más electricidad fue poco significativa como para inducir ahorros generales. Todo sea para que no impacte en las planillas de inflación del INDEC.
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Un dato llamativo es que 62% del desahorro se registra en el área de Edenor, 34% en el de Edesur y 4% en el de Edelap, aunque lo que importa es la comparación entre las dos primeras porque son zonas geográficas similares, pero con diferentes características sociales. De esta forma, sobre la energía total facturada, 51% es de Edenor y 45% de Edesur.
Por otra parte, en el área del norte del conurbano y de la Capital que corresponde a Edenor, 50% de la energía facturada es de los hogares, y 42% del desahorro es de esa categoría de usuarios, lo que demostraría el mayor poder adquisitivo de los que viven en esta zona por su desinterés en evitar el castigo económico.
Sin embargo, también se advierte que la categoría 3M de tarifas (usuarios industriales y comerciales que se conectan en media tensión) representa 14% de la energía facturada y 24% del desahorro, datos indicativos de la reactivación económica y del desarrollo industrial de la zona norte del GBA.
En Edesur, los hogares acumulan 42% de la energía facturada y 48% de un desahorro total que es bastante inferior al de Edenor, mientras que la menor tendencia al ahorro se nota en la subcategoría G3, que agrupa sobre todo a comercios grandes.
Hay quienes afirman que el método implica un aumento encubierto de tarifas, aun cuando los castigos recaudados determinan las bonificaciones que se otorgan a los usuarios que ahorraron. Otros creen, por el contrario, que el impacto de la penalización en la factura no es significativo, por lo cual no hay incentivo para ahorrar energía, a lo que se suma que la tarifa sigue congelada desde la devaluación, con lo cual perdió peso relativo dentro de los consumos de los usuarios.
Para este invierno, la Secretaríade Energía había previstoun programa más severoque iba a regir a nivel nacional y debía ser aplicado por las distribuidoras. Se trataba de venderles a esas empresas electricidad al mismo precio del año pasado hasta 90% de lo consumido en igual fecha de 2005, y dejar que el exceso fuera adquirido en el mercado, prorrateando la suba de costos entre los usuarios.
El programa, que incluía otras medidas, no prosperó porque fue parado por el ala política del gobierno. Pero se afirma que será inevitable el año próximo por la elevada tasa a que crece la demanda, mientras la generación y las redes todavía no se ampliaron.




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