10 de julio 2001 - 00:00

Cavallo demoniza a los banqueros locales

Al citar a reuniones sorpresivas a los banqueros, y después hacer públicas las negociaciones, Domingo Cavallo los hace aparecer como a los responsables de la recesión. El ministro de Economía no puede ignorar que el directorio de esas entidades corre el riesgo de ser llevado a juicio por sus accionistas que lo pueden acusar de mala administración si se ofrecen tasas menores a las que marca el mercado. Cavallo en realidad es víctima de la falta de confianza en el exterior donde se define el nivel de riesgo-país y por ende de las tasas, y únicamente le queda el mercado interno para acceder al crédito.

El ministro, al demonizar a los banqueros, está desarrollando inconscientemente un juego perverso que es recogido por el periodismo de izquierda. A los bancos locales que tienen grandes cantidades de títulos de la deuda argentina, ese periodismo los califica de especuladores y culpables de hacer subir el riesgo-país. En realidad, los bancos locales harían subir el riesgo si vendieran los títulos, pero los mantienen en cartera y son los que más hacen para que no pierdan valor. Esa misma izquierda en revistas como «Veintitrés» acusa de conspiradores a banqueros como Manuel Sacerdote, Carlos Fedrigotti y Eduardo Escasany. Cavallo ha obtenido del sector financiero más dinero del que aconseja la prudencia. Las AFJP le han cedido fondos de futuros jubilados. La banca nacional o extranjera es la más interesada que al país le vaya bien, porque sus deudores son las empresas. Si no ganan, van a tener problemas para devolverle los créditos. No hace feliz a un banquero prestar a tasas altas. Quizás Cavallo debería mirar más cerca para ver quién conspira contra sus medidas.

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