3 de abril 2003 - 00:00

Clásico: pelean Lavagna y bancos

El subsecretario de Servicios Financieros, Hugo Medina, por pedido del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, citó a los representantes de la banca local para negociar un acuerdo con «tasas de interés máximas» a la financiación de las tarjetas de crédito. Detrás de esta iniciativa se profundizó la presión del Palacio de Hacienda para que los bancos bajen las tasas de interés de préstamos.

Más allá de la sorpresa de los banqueros, que no terminaban de comprender la lógica de celebrar un compromiso de precios máximos con funcionarios que en menos de dos meses dejan sus cargos, quedó claro que la iniciativa no entusiasmó a nadie.

«Nos quieren regular los precios como en los '80, ¿a quién se le ocurre a semanas del cambio de gobierno?»
, bramó el representante de un banco europeo.

Según trascendidos extra-oficiales, la propuesta de Medina fue que los bancos se comprometieran no sólo a bajar las tasas de interés que cobran por la financiación de las tarjetas de crédito, sino a establecer «precios máximos» a las tasas.


Es decir que los bancos no podrían cobrar más de un nivel predeterminado.


Una de las variantes que se barajó en el encuentro fue determinar que la «tasa de interés máxima» para las tarjetas de crédito sería equivalente a un valor a determinar en función de la tasa pasiva, para los depósitos a plazo fijo.

Por ejemplo, tomar como tasa máxima el equivalente de hasta dos veces y media la tasa pasiva para colocaciones a plazo. Si la tasa de plazo fijo a 30 días era de 20% anual, la tasa máxima para financiar tarjetas de crédito no podría superar 50%.


La realidad del mercado hoy muestra que los bancos están cobrando a sus clientes por girar en descubierto tasas anuales de 90% promedio, mientras que el costo de financiar el saldo de la tarjeta de crédito se ubica en el orden de 75%.

Las huestes del Palacio de Hacienda aspiran a mostrar algún tipo de logro en cuanto a bajar el costo de financiación local.

Los banqueros, que para nada salieron convencidos de la reunión de los bemoles de la iniciativa, sacaron a la luz la presión ejercida por el propio ministro Roberto Lavagna, que amenazó con que no concedería la rebaja de los tres puntos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los consumos con tarjetas de crédito a los bancos que no firmen el acuerdo.

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