Cómo impactará la guerra en la economía
Los efectos del inminente ataque norteamericano a Irak serán diferentes en la Argentina según el sector. El default y las violaciones de los derechos de propiedad y los contratos lograron aislar a nuestro país del mundo financiero. Por ello es que no se prevén variaciones en tasas y dólar. Tampoco en el consumo privado y menos en las inversiones extranjeras. Hay sectores directamente afectados, como el turismo y las aerolíneas. No habrá aumento de naftas, aun cuando el petróleo suba. La inflación seguirá siendo baja. En el campo temen represalias de EE.UU. por no haberse plegado el país a la postura de Bush (h). Las exportaciones en general sólo se verían afectadas por el incremento en fletes y seguros.
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La Argentina está desde el default fuera de toda conexión con los mercados internacionales y, por lo tanto, el impacto en la plaza local es prácticamente nulo. Sí hay que tener en cuenta lo que pueda pasar en relación con el euro y otras monedas. Precisamente el dólar estuvo cayendo en los últimos cinco meses aunque ahora cambiaron los factores en juego. El euro -ayer cerró a 1,06 dólar-para los principales analistas de Wall Street ya no es tan atractivo especialmente por el papel en que quedaría Europa si la guerra es rápidamente exitosa para los EE.UU., que es lo que ya se está descontando.
DEPÓSITOS A TASA
Tampoco habrá variaciones significativas. Hoy se ven tasas de 25% anual en pesos a ahorristas que coloquen su dinero a 30 días. La variación de los rendimientos no estará en relación con lo que suceda en el conflicto. Quienes tienen abiertas cuentas en Estados Unidos, tampoco deben tener temor alguno, ya que aun en guerra se trata de la principal plaza financiera y la más segura del mundo.
EXPORTACIONES
El propio vicecanciller Martín Redrado ayer dijo a este diario que «la Argentina tiene poco que perder por este conflicto», ya que Medio Oriente no sería un destino clave para las exportaciones argentinas. El país sería proveedor a esa región fundamentalmente de alimentos y commodities, que fácilmente se ubicarían en otros destinos sin que se afecte el resultado comercial. Medio Oriente (la zona del conflicto) sería destino de no más de 600 millones de dólares, y puntualmente a Irak se envían hierro, laminados y tubos para transportar petróleo por aproximadamente 180 millones de dólares, pero a través de los programas de las Naciones Unidas de exportaciones hacia ese país instrumentado luego de la Guerra del Golfo de 1991. En todos estos casos, se asegura que se podrían continuar exportando a otros mercados. No se espera que países como Turquía, Arabia Saudita o Irán alteren sus compras de productos como granos o golosinas. Incluso Redrado asegura que una política de búsqueda de mercados fuera de los tradicionales (Unión Europea, Mercosur, América latina, NAFTA y Oriente) debería tener en cuenta a Noráfrica (Argelia, Marruecos y Egipto), Sudáfrica y la India.
ARANCELES
Según Martín Redrado, no habría motivos para alterar la política comercial exterior de la Argentina por el conflicto bélico. «La estrategia de negociar país por país, sector por sector que ya desarrolla la Argentina continuará siendo la mejor opción», por sobre las discusiones multipolares entre los bloques. El funcionario tampoco cree que el no haber apoyado a Estados Unidos políticamente en este conflicto genere alteraciones en la relación comercial. Los exportadores de granos y carne temen lo contrario (ver puntos respectivos).
GRANOS
Cambiará el panorama para las exportaciones de los productos del campo argentino. Pero el mayor impacto de la guerra estaría dado por la posición de la Argentina y el reacomodamiento de los principales jugadores del comercio internacional en el nuevo escenario posguerra. Irak es hasta hoy sólo un destino promisorio que el año pasado adquirió 330.000 toneladas de trigo por u$s 50 millones. Para este año, están en juego ventas que podrían alcanzar un monto mayor, que superaría con creces los u$s 100 millones, que el país de Saddam Hussein ya había comprometido en compras de 600 mil toneladas de trigo, ya que se esperaba una participación en otros commodities y aceites.
CARNE
La decisión de la Argentina de no alinearse con Estados Unidos frente al inminente ataque a Irak podría generar durante la posguerra un panorama hostil para el acceso de las carnes argentinas a Norteamérica. Si los estadounidenses deciden tomar alguna represalia contra los países que no apoyaron abiertamente su actitud belicosa, la Argentina sería uno de los más perjudicados ya que entre la expectativa de este año se encuentra la recuperación del mercado canadiense para las carnes frescas y, a más tardar, en un año se podría estar entrando en el mercado de carnes frescas de EE.UU., que supo representar ingresos de u$s 20-25 millones para el país antes de la aftosa. A esto podrían sumarse nuevas barreras sanitarias para las carnes cocidas y para productos avícolas y porcinos.
TURISMO
La mala noticia es que el boom turístico que vive el país desde la devaluación podría verse reducido en lo que hace a los viajeros que llegan al país desde Europa o Estados Unidos. La buena: debería incrementarse aun más el flujo turístico regional; es de esperar que más brasileños, chilenos, uruguayos y hasta centroamericanos elijan la Argentina como destino para sus vacaciones, ante la obvia inseguridad de los países desarrollados. El efecto negativo podría golpear más a los grandes hoteles de lujo, con clientela internacional. En sentido inverso, los de dos y tres estrellas subirán sus niveles de ocupación. Los cruceros, que este año deberían llegar a Buenos Aires en número récord, seguramente dejarán de hacerlo (fue el sector que más cayó inmediatamente después del 11 de setiembre de 2001). En cambio, no habrá grandes cambios en el turismo argentino al exterior, que se desplomó bruscamente a partir del fin de la convertibilidad.
PETRÓLEO
En el sector petrolero no se producirían cambios sustanciales. Las inversiones en este sector se deciden con varios meses de anticipación, y el consenso entre las empresas del sector es que el conflicto bélico será rápido y luego habrá un desplome brusco del precio del petróleo (las últimas dos jornadas en el mercado internacional confirman esa teoría). Esto quiere decir que no pueden esperarse mayores inversiones. La producción será similar a la de 2002, en torno a los 44 millones de metros cúbicos de petróleo. De ese total, alrededor de 20% se exporta sin procesar, mientras que hay un porcentaje creciente de ventas externas de naftas (tienen una retención de 5% frente a 20% del petróleo).
AEROLÍNEAS
En lo inmediato, hay que prever una caída de la demanda de pasajes aéreos, desde y hacia la Argentina. Este factor, en realidad, se suma a la delicada situación que ya de por sí tienen muchas empresas desde la devaluación.
FLETES Y SEGUROS
Se generará un fuerte aumento en los fletes y seguros de buques de carga, situación que encarecería las exportaciones argentinas. De hecho, el inminente ataque originó una baja en las cotizaciones de las acciones de empresas que aseguran cargas marítimas en Londres esta semana. Se cree que será muy difícil arreglar nuevos contratos de seguros de buques de ultramar, al menos en las próximas semanas.
PRECIO DE NAFTAS
Aun cuando el precio internacional del petróleo se dispare, las naftas y el gasoil no tendrán aumentos hasta el 31 de marzo, y casi con seguridad por otros 90 días a partir de esa fecha. Esto es por el acuerdo firmado por Roberto Lavagna con las petroleras para vender el crudo a un precio preferencial en el mercado interno (28,5 dólares), con la condición de que no aumenten las retenciones a las exportaciones de petróleo y derivados.
Cuanto más tarde la cotización internacional en estar por debajo de 28,5 dólares, los precios internos de combustibles se mantendrán constantes por un período más largo. La situación es distinta para productos no comprendidos en el acuerdo entre el gobierno y las petroleras, como el fueloil, que consume la industria, y el JP1, combustible para aviación. En estos casos, los precios se siguen acomodando según la evolución del mercado internacional.
CONSUMO
La guerra, sobre todo si es larga, genera incertidumbre y podría afectar en la compra de bienes como viviendas o en decisiones de comenzar a construir. De todas maneras, este efecto, de existir, sería mínimo, con los individuos más pendientes del resultado de las elecciones del 27 de abril próximo que del inminente conflicto bélico.
INVERSIÓN DIRECTA
Tras la cesación de pagos, pesificación y la violación de derechos de propiedad y los contratos (pesificación y empresas privatizadas), la inversión extranjera directa permanece alejada del país desde hace varios meses. En caso de extenderse en el tiempo el conflicto, los grandes inversores se volverán más adversos al riesgo, por lo que difícilmente se pueda imaginar que la Argentina puede llegar a recibir flujos de capitales en este contexto.
INFLACIÓN
Con el precio de las naftas bajo control, los valores internos seguirán con pocas variaciones. No hay amenazas a la vista por el conflicto. Sí será determinante lo que suceda en la renegociación de tarifas de servicios públicos, algo que deberá encarar el próximo gobierno. Es previsible que Alfonso Prat-Gay pueda cumplir sin obstáculos las estimaciones de 15% de alzas en 2002 del costo de vida.




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