Cómo se consiguió el apoyo de Bush y Blair
-
Inflación: prevén que en abril se cortará la racha alcista de 10 meses y el IPC perforará el 3%
-
Más aire para el dólar: volvió a caer la demanda para atesoramiento y quedan u$s3.200 millones para liquidar de ONs
Un rato después de que terminara el diálogo con Washington, el Presidente recibió un llamado ansioso de Domingo Cavallo quien le informó que «el viernes (mañana) llega al país Taylor, el subsecretario del Tesoro». Todos festejaron, claro, la rapidez con que se había obtenido la señal de apoyo, sobre todo porque Taylor es visto como un economista «a quien no hay nada que explicarle cuando se habla de la Argentina», según lo que comentó ayer a este diario un alto funcionario del Ejecutivo. Cavallo ya había hablado el martes con el segundo de Paul O'Neill y desde el gobierno se hicieron contactos con personas que tienen familiaridad con el funcionario, como es el caso de William Rhodes, quien anteayer mantuvo una larga conversación con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo.
• Gestión compleja
La visita de Taylor se inscribe en una compleja gestión internacional que viene siendo impulsada por el Ministerio de Economía y por la Cancillería. Desde esta última área se realizaron contactos con el Departamento de Estado y con el Consejo Nacional de Seguridad desde la semana pasada. El contacto decisivo con esta última oficina tuvo lugar en Lima, el viernes, durante un contacto de más de media hora de Rodríguez Giavarini con John Maisto, el encargado de llevar adelante la agenda latinoamericana de Condoleeza Rice. Otros contactos de rutina sirvieron de soporte a esta gestión. Por ejemplo, el que Jerónimo «Tincho» Cortés Funes mantuvo con Joan Wallace, funcionaria del Consejo de Seguridad que trabó excelente relación con Marión, la esposa del jefe de América del Norte.
Sin embargo la apuesta de Giavarini apuntó también al respaldo europeo que puede encontrar la Argentina. Las gestiones con los países con grandes inversiones locales (Italia, España, Francia) fueron exitosas desde el comienzo. Pero ayer se logró derribar una nueva valla: en el viaje en auto a lo largo del Iguazú, Blair escuchó del canciller una explicación muy comprensible de la crisis de estas horas. Giavarini comparó el caso con el ataque que había sufrido la libra a comienzos de los '90 y que hizo famoso al financista George Soros. Cuando bajó del coche, el premier británico pidió una comunicación con el representante de su país en el Fondo. A partir de ese momento, sólo parece haber un obstáculo para que el consenso favorable a la Argentina se consolide en el Fondo: que la representación alemana, que preside el organismo a través de Horst Köhler, también se allane a proveer el suplemento de reservas (la disidencia interna entre Estados Unidos y Alemania reproduce la que ya se verificó durante la crisis turca). Para este objetivo resultaba ayer clave el informe que eleve el director del Fondo para el Hemisferio Occidental, Claudio Loser, con quien ayer Economía mantuvo contacto reiterado. Hoy habrá una reunión formal del board de la que, quizá, salga una definición firme sobre el caso argentino.
Aquel viaje por las cataratas será memorable por otra razón ya que durante su transcurso De la Rúa y Blair se invitaron mutuamente a sus capitales: el año que viene el argentino estará en Londres y el laborista en Buenos Aires «aunque no sepamos cuál irá primero a cada lugar», bromeó De la Rúa mientras Blair seguía admirado con el verde de la selva misionera. Es un dato de política exterior que hubiera merecido encabezar esta nota si no fuera porque el tamaño de la crisis financiera modifica la dimensión de cualquier dato que le resulte ajeno.



Dejá tu comentario