2 de agosto 2001 - 00:00

Cómo se consiguió el apoyo de Bush y Blair

Cómo se consiguió el apoyo de Bush y Blair
Fernando de la Rúa consiguió ayer dos objetivos que lo alborozaron. George W. Bush lo llamó personalmente para respaldar su política económica y prometerle una gestión de su gobierno a fin de que el Fondo Monetario provea los recursos necesarios para fortalecer la posición de reservas de la Argentina. Ese suplemento de reservas, que se discutirá este fin de semana en Buenos Aires con el subsecretario del Tesoro, John Taylor, sumaría u$s 6.000 millones.

Por su parte, Tony Blair le aseguró que haría declinar la negativa a auxiliar al país que venía sosteniendo el representante británico en el Fondo. Además, el premier se comprometió a fortalecer las adhesiones que se vienen cosechando en Europa para salir de la crisis.

La conversación con Bush se desarrolló por vía telefónica, cuando De la Rúa estaba en Foz do Iguaçú participando de una cumbre con Blair y el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso. La charla con Blair sobre los problemas de financiamiento y la relación con el FMI tuvo lugar durante el viaje de 40 minutos que el Presidente y el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini compartieron con el primer ministro, desde aquella ciudad brasileña rumbo a Puerto Iguazú.

Desde que salió de Buenos Aires hacia la frontera con Brasil, Rodríguez Giavarini siguió buscando, como la tarde anterior, el contacto con el presidente de los Estados Unidos. De la Rúa llevaba consigo un ayudamemoria con los principales puntos a tratar con Bush pero la charla se demoraba por un viaje que estaba realizando el norteamericano. La comunicación se había acordado para las 12 pero se produjo finalmente a las 14. El Presidente recibió el llamado de la Casa Blanca, que se repitió a los 10 minutos para dar tiempo a que terminara la conferencia de prensa que estaba ofreciendo con Blair y Cardoso. De la Rúa se encerró en una pequeña sala y, en español, comenzó su conversación con Bush. El presidente norteamericano amagó con el mismo idioma pero siguió en inglés, por lo que una traductora salió en auxilio del argentino.

Más que estos detalles, interesa lo que dijo Bush: «Su país es muy importante en esta parte del mundo y su éxito es muy importante para mi país. El mundo está tomando cada día más confianza en la Argentina. Estas medidas (en relación con el déficit cero) harán posible que la Argentina pueda hacer frente a las obligaciones de la deuda de corto plazo». De la Rúa se entusiasmó con el tramo final: «Personalmente le voy a pedir al secretario del Tesoro que intervenga para que el FMI haga el adelanto de los fondos». El gobierno argentino quedó allí convencido de que el desembolso de u$s 6.000 millones, que estará destinado a ampliar las reservas del Banco Central frente al ataque especulativo que está soportando el peso, comenzaba a estar asegurado. Un alivio en un día en el cual, por el tembladeral de los mercados, circularon todas las versiones: hasta la de que el gobierno había empezado a mirar la dolarización desde la orilla.

No fue la única comunicación que Bush mantuvo con Sudamérica ayer: antes de hablar con De la Rúa lo había hecho con Blair para expresarle también su apoyo a las propuestas que se discuten con Irlanda del Norte en el marco del Good Friday Agreement, cuyo articulado principal se conoció ayer en Belfast y en Dublin.

Un rato después de que terminara el diálogo con Washington, el Presidente recibió un llamado ansioso de Domingo Cavallo quien le informó que «el viernes (mañana) llega al país Taylor, el subsecretario del Tesoro». Todos festejaron, claro, la rapidez con que se había obtenido la señal de apoyo, sobre todo porque Taylor es visto como un economista «a quien no hay nada que explicarle cuando se habla de la Argentina», según lo que comentó ayer a este diario un alto funcionario del Ejecutivo. Cavallo ya había hablado el martes con el segundo de Paul O'Neill y desde el gobierno se hicieron contactos con personas que tienen familiaridad con el funcionario, como es el caso de William Rhodes, quien anteayer mantuvo una larga conversación con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo.

• Gestión compleja

La visita de Taylor se inscribe en una compleja gestión internacional que viene siendo impulsada por el Ministerio de Economía y por la Cancillería. Desde esta última área se realizaron contactos con el Departamento de Estado y con el Consejo Nacional de Seguridad desde la semana pasada. El contacto decisivo con esta última oficina tuvo lugar en Lima, el viernes, durante un contacto de más de media hora de Rodríguez Giavarini con John Maisto, el encargado de llevar adelante la agenda latinoamericana de Condoleeza Rice. Otros contactos de rutina sirvieron de soporte a esta gestión. Por ejemplo, el que Jerónimo «Tincho» Cortés Funes mantuvo con Joan Wallace, funcionaria del Consejo de Seguridad que trabó excelente relación con Marión, la esposa del jefe de América del Norte.

Sin embargo la apuesta de Giavarini apuntó también al respaldo europeo que puede encontrar la Argentina. Las gestiones con los países con grandes inversiones locales (Italia, España, Francia) fueron exitosas desde el comienzo. Pero ayer se logró derribar una nueva valla: en el viaje en auto a lo largo del Iguazú, Blair escuchó del canciller una explicación muy comprensible de la crisis de estas horas. Giavarini comparó el caso con el ataque que había sufrido la libra a comienzos de los '90 y que hizo famoso al financista George Soros. Cuando bajó del coche, el premier británico pidió una comunicación con el representante de su país en el Fondo. A partir de ese momento, sólo parece haber un obstáculo para que el consenso favorable a la Argentina se consolide en el Fondo: que la representación alemana, que preside el organismo a través de Horst Köhler, también se allane a proveer el suplemento de reservas (la disidencia interna entre Estados Unidos y Alemania reproduce la que ya se verificó durante la crisis turca). Para este objetivo resultaba ayer clave el informe que eleve el director del Fondo para el Hemisferio Occidental, Claudio Loser, con quien ayer Economía mantuvo contacto reiterado. Hoy habrá una reunión formal del board de la que, quizá, salga una definición firme sobre el caso argentino.

Aquel viaje por las cataratas será memorable por otra razón ya que durante su transcurso De la Rúa y Blair se invitaron mutuamente a sus capitales: el año que viene el argentino estará en Londres y el laborista en Buenos Aires «aunque no sepamos cuál irá primero a cada lugar», bromeó De la Rúa mientras Blair seguía admirado con el verde de la selva misionera. Es un dato de política exterior que hubiera merecido encabezar esta nota si no fuera porque el tamaño de la crisis financiera modifica la dimensión de cualquier dato que le resulte ajeno.

Dejá tu comentario

Te puede interesar