Tuvo una dosis de sinceridad Felisa Miceli ayer en un seminario: «En 2007 hace falta un shock de inversiones», dijo. Y pronunció palabras poco utilizadas oficialmente, como que ello será clave para que el crecimiento sea «sustentable». Es que anticipa que el país no podrá mantener un crecimiento de 8%-9% por mucho más de un año o a lo sumo dos, con las restricciones que ya empiezan a operar. Hoy en la Argentina el gobierno puede mostrar que la inversión está creciendo. Pero esto tiene un alto contenido de ficción. Compras de celulares o construcciones de casas en barrios cerrados y countries se computan como inversión. También la adquisición, creciente por cierto, de generadores de electricidad por temores a los cortes en el verano. Por más artilugios que se incorporen a la estadística oficial, de fondo el problema de la escasez de ampliaciones o nuevas instalaciones de fábricas se hará sentir. El asunto es que las inversiones tardan en decidirse y, cuando lo hacen, demoran uno o dos años en ponerse en ejecución. Por ello la confesión de Miceli ayer.
Felisa Miceli
explicó las
razones
para invertir
en el
país en un
serminario
organizado
por la
Fundación
Crear.
Felisa Miceli admitió ayer que en la Argentina hará falta «un shock de inversiones» en 2007, con el fin «de mejorar la generación de empleo y disipar las tensiones inflacionarias». Al exponer un seminario organizado por la Fundación Crear, que preside el empresario Horacio Losoviz, la ministra expresó que «es fundamental revisar instrumentos de la economía para dar señales a la inversión». Y reconoció, en este sentido, que para atraer los capitales no alcanza con «la tasa de crecimiento o el superávit fiscal».
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La funcionaria subrayó que el Palacio de Hacienda invitará a los empresarios a participar en la elaboración de un plan productivo nacional. «Si bien hay regiones con mayor receptividad de inversiones -agrega- es ampliamente reconocido que este proceso llega a todos los rincones del país.
La presidenta de la Agencia Nacional de Inversiones, Beatriz Nofal, reconoció en el mismo sentido que la Argentina «no ha recibido, hasta el momento, un volumen significativo para instalar nuevas fábricas».
Estas son las principales declaraciones formuladas por Miceli.
La inversión genuina es lo único que genera empleo y también mejora la situación social. Hay que profundizar el debate para intercambiar ideas y construir las propuestas de inversión que hagan sustentable el crecimiento.
El crecimiento de 9% que se dio en los últimos cuatro años fue hacia todos los sectores y todas las regiones, a diferencia de lo que ocurrió en años anteriores, que estaba empujado por un determinado sector.
Si bien hay regiones con mayor receptividad de inversiones, es ampliamente reconocido que este proceso llega a todos los rincones del país.
Hay que pensar en las herramientas que se necesitan para mejorar los resultados, que no sólo pasan por la tasa de crecimiento, ni el superávit fiscal ni la recaudación impositiva.
Por tener en algún momento algún indicador de crecimiento, muchos creyeron que las cosas andaban bien, pero en paralelo los argentinos encontraban una peor calidad de vida, con un cierre sistemático de empresas. Para no repetir estas experiencias, hay que mirar otros resultados que tiendan a mejorar la calidad de vida, con inclusión social y reducciones de los niveles de pobreza e indigencia.
Es importante el superávit fiscal, especialmente en el rol de evitar financiamientos espurios, como la emisión monetaria o el financiamiento externo.