9 de agosto 2004 - 00:00

Confirmado: dejan de negociar con FMI

El fin de semana se confirmó el anticipo de este diario respecto de que Roberto Lavagna abandonaba la mesa de negociación con el Fondo Monetario hasta tanto complete la oferta por la reestructuración de la deuda. Pese a los dichos del ministro, la situación -y la de él personalmente-se complica, habida cuenta del escaso porcentaje de aceptación que tendría la oferta por el default en las actuales condiciones.

La única carta que podría tener el ministro Lavagna por jugar es la que dio a este diario un banquero extranjero que asesora del gobierno:con sólo cinco dólares de mejora (en el valor presente) en la propuesta se podría lograr más de 75%-80% de aceptación de los acreedores. Y el mecanismo para lograr ese incremento de cinco dólares (esto significa reducir la quita de casi 80% del valor presente neto hasta ahora a sólo u$s 75) se podría obtener sólo con un pago en efectivo de u$s 3.000 millones y tasas levemente más elevadas en los cupones de los nuevos bonos por emitir.

En este sentido, contar con el visto bueno del FMI para encarar la renegociación de la deuda hubiera sido útil pero no significa que sea determinantepara que fracase la operación. Concretamente,si se introducen las mejoras mencionadas,la oferta podría ser exitosa aún sin el mencionado visto bueno del organismo.

Aun así, está claro que en el corto plazo está plagado de problemas acuciantes por la simple decisión de abandonar la negociación con el FMI. En primer lugar, la intención del ministro Lavagna de buscar un nuevo esquema dentro del FMI de manera tal de que los próximos vencimientos de la Argentina con ese organismo se renueven ya se descartó de plano por el staff del Fondo. La postura de no negociar más hasta que no culmine la oferta por el default en Washington fue vista como algo similar a lo realizado por el ex presidente peruano Alan García en los '80. La suerte del gobierno es que en realidad los vencimientos a los que la Argentina tiene que hacer frente en los próximos 90 días no son elevados y podría encararlos con las reservas del Banco Central.

De todas maneras, la postura de Lavagna además tendrá su impacto en la economía. Basta con ver los meses de turbulencias en la relación con el FMI que, en paralelo, mostraron mayor cautela de inversores y consumidores.

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