San Pablo (ANSA, EFE, AFP) - Las autoridades brasileñas condenaron ayer con dureza un serio desafío de los hacendados del sureño estado de Paraná -fronterizo con Paraguay y la Argentina-, quienes decidieron crear una poderosa milicia privada para repeler la eventual invasión de sus tierras.
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El problema agrario se convirtió en los últimos días en el principal dolor de cabeza del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, cuando el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), tradicional aliado del mandatario, rompió su tregua con el gobierno y anunció para el mes que viene una agresiva política de ocupaciones de haciendas.
La noticia de la creación de una milicia privada coincidió ayer con el asesinato de un importante líder regional del MST en el nordeste de Brasil, quien fue ultimado a balazos en una emboscada.
• Reacción oficial
El homicidio ocurrió el lunes cuando José Cándido da Silva, dirigente de 59 años del estado de Pernambuco se dirigía a una oficina del Instituto Nacional de Reforma Agraria.
Así, la reacción oficial al agravamiento de las tensiones en el campo fue contundente. «Cualquier infracción será tratada con el rigor de la ley. Si este supuesto comando de propietarios de tierras transgrede la ley sus miembros van a ir a la cárcel», dijo el gobernador de Paraná, Roberto Requiao.
Durante el fin de semana, un grupo de 50 estancieros creó en Pitanga, en el centro oeste de Paraná, una milicia denominada Primer Comando Rural (PCR), para enfrentar posibles invasiones del MST.
Cada uno de los integrantes del grupo se comprometió a contratar al menos dos guardias armados que, en caso de invasiones de tierra por parte del MST, estarían a disposición de cualquier «socio», lo que supondría la creación de un virtual ejército privado que -se afirmó- próximamente podría alcanzar a 200 miembros.
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