La inversión cayó 38,6% en marzo y advierten que en abril será peor

Economía

El desplome mensual fue del 28,2%, el más pronunciado en la historia del indicador. El sector más golpeado fue la construcción con un retroceso del 46,8%.

Con apenas 11 días de cuarentena, en marzo la inversión cayó 38,6% interanual y en el comparativo con el mes anterior el retroceso fue del 28,2%. Se trata del retroceso más pronunciado en toda la historia del indicador elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). En tanto, para abril las proyecciones indican un desplome aún más pronunciado debido al freno de todas las actividades productivas durante el aislamiento obligatorio.

“La caída de marzo fue muy significativa, aunque hay que remarcar que la inversión ya venía muy golpeada desde mediados de 2018. Para abril probablemente la caída sea mayor, dado que la cuarentena se estableció a mediados de marzo. Uno de los sectores más importantes que afecta la inversión es el sector de la construcción, que sigue prácticamente parado. De cara a fin de año, el resultado dependerá de cómo evolucione la cuarentena, y en particular de lo que suceda con los sectores de la construcción y la industria”, detalló a Ámbito Juan Manuel Telechea, economista del ITE-FGA.

La construcción, junto a la industria y el comercio no esencial, fue quizás uno de los sectores más afectados durante el tercer mes del año con un descenso del 46,8% anual. Más de dos meses después de decretarse la cuarentena obligatoria (el 20 de marzo pasado), el sector continúa totalmente paralizado en la zona de AMBA y sería el que experimentaría el mayor retroceso en este 2020.

En este marco, Santiago Manoukian, de la consultora Ecolatina, se muestra cauto respecto a la posibilidad de repunte de la actividad en el mediano plazo: “La construcción en particular es uno de los sectores productores de bienes más afectados por la coyuntura vigente si bien se espera la reanudación de la actividad en algunas provincias por pedido de las gobernaciones, y los corralones de venta de insumos y materiales permanecen abiertos, el regreso a la actividad tiene lugar con mucha prudencia y aplicación de estrictos protocolos, con inconvenientes en materia de transporte y cadena de valor en algunos casos, en un contexto de escaso margen fiscal de las provincias para acelerar los gastos de capital. Esto se suma a una marcada erosión del poder de construcción del salario (cae cerca del 15% en los últimos 4 años): la recuperación de la obra privada, que explica 70% de la actividad, será lenta y con posibles postergaciones de nuevas obras”.

Íntimamente relacionado con la industria y la construcción, la inversión en Equipo Durable de Producción Nacional (EDPN) exhibió un descenso de 26,9% anual. Los sectores que traccionaron la caída fueron Minerales No Metálicos y la Siderurgia. Por su parte, el Equipo Durable de Producción Importado (EDPI) tuvo un descenso de 24,8% anual, acumulando veintitrés meses consecutivos de recesión. Según advierten los analistas del sector, las importaciones de bienes de capital están arribando a mínimos históricos.

La contundente caída de estos indicadores se entiende teniendo en cuenta la paralización de las fábricas automotrices, las de electrodomésticos de línea blanca y hasta Vaca Muerta, sólo por nombrar algunos ejemplos.

En cuanto a las perspectivas para el mediano plazo, Manoukian adelantó: “La obra pública podría tomar cierto dinamismo, pero los márgenes de acción de Nación y provincias para acelerar los gastos de capital lucen acotados frente a la abrupta merma en la generación de recursos y el incremento en erogaciones tendientes a paliar los impactos del freno en la actividad. Los encadenamientos de esta actividad hacia diversos bloques industriales inducen una caída en la demanda de insumos que afecta a su vez la producción en los establecimientos fabriles. Asimismo, por tratarse de una actividad de mano de obra intensiva, con una alta tasa de informalidad, el cese de actividades impacta sobre el empleo y los ingresos de los trabajadores de este rubro que explica 6,5% del PBI y 8% del empleo”.

Así es que si marzo fue un mes catastrófico y los índices de abril serían mucho peores, desde Ecolatina prevén que la inversión se contraería alrededor del 30% durante en 2020, la cual se reduciría a cerca del 14% del PBI este año. “La proyección se ve caracterizada por una aguda merma en el segundo trimestre del orden del 45% y una moderación en la contracción hacia fin de año, sujeto ello principalmente a una extensión del aislamiento social en AMBA no mayor a inicios del segundo semestre y una resolución favorable de la negociación con acreedores externos de la deuda pública”, advierte Manoukian.

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