2 de agosto 2007 - 00:00

Control y promesas como con el "Times"

La operación de compra de «The Wall Street Journal» recuerda en buena parte a la que Rupert Murdoch realizó de otro diario de prestigio mundial y larga prosapia: el «Times» de Londres. Habiendo cimentado su fortuna y edificado su imperio sobre diarios y medios básicamente dentro del sensacionalismo y la «prensa amarilla», el magnate tuvo que explicar que no convertiría al «Times» en un competidor de los diarios populares como «The Sun» -cuyas páginas están llenas de hechos de sangre y de desnudos femeninos- para lo cual debió acceder a formar una junta editorial autónoma con poder para aprobar la contratación o despido de editores jerárquicos. El mismo esquema que aplicará en «TWSJ». En el caso del matutino británico, lleva 26 años cumpliendo su promesa de no interferir, argumento que blandió al momento de convencer a la familia Bancroft de que le vendiera (igual no fue tan fuerte como los u$s 60 por acción que se comprometió a pagar).

La familia cuya mayoría de miembros accedió a vender controlaba Dow Jones desde 1902; veinte años antes la editorial había sido fundada por Charles Dow, Edward Jones y Charles Bergstresser. Desde entonces, ganó 33 premios Pulitzer, sólo superado por «The New York Times», «Washington Post» y «Los Angeles Times».

Es obvio: Murdoch no compró porque el diario sea un negocio brillante; de hecho, su circulación viene en caída desde hace años. Pero para un hombre que comenzó cubriendo policiales en un diario australiano de provincias, tener bajo su control a una marca tan prestigiosa es -a sus 76 años y siendo el mayor propietario de medios del planeta- un magnífico principio del fin de su carrera.

Dejá tu comentario

Te puede interesar