"Hay que cumplir el déficit cero, emitir bonos de la deuda pública por u$s 152.000 millones a 30 años a LIBOR más cuatro puntos, prohibir que el Estado (nacional, provincial, intendencias) tomen más deuda y achicar el Estado de manera drástica. La reactivación vendrá de la mano de la actividad privada, siempre que obtenga créditos a tasa razonable».
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En su «histórica» sede del barrio de La Paternal, Alfredo Coto aprovechó la próxima inauguración de un híper en la localidad de Ciudadela para explicar su visión de la crisis por la que atraviesa la Argentina. «Si hay devaluación, las consecuencias sobre el consumo serán catastróficas», agrega.
Desde ya, la cadena de súper e hipermercados que encabeza Coto no sale indemne de la retracción del consumo; así, sus objetivos de expansión se «estirarán» un año por sobre lo previsto. El empresario explica que «lo que pensábamos terminar de hacer en 2004 se finalizará en 2005, justamente para poder acumular fondos y cumplir con los pagos del crédito».
No sólo la recesión afectó su plan de negocios: los brotes de aftosa impidieron el proyectado lanzamiento de carne marca Coto en Europa, Alemania y otros países europeos. «Teníamos casi todo listo en nuestro frigorífico de Ruta 3 para empezar a fraccionar y empaquetar cortes, cumpliendo con las exigencias europeas. Lo retomaremos una vez que desaparezca el problema de la aftosa», admite Coto.
Como otros empresarios de otros sectores -calzado, indumentaria, etc.- Coto se queja de la competencia desleal de quienes no pagan impuestos: «Hay que combatir los 2.500 establecimientos de gente que no es del país, no paga impuestos y evade cargas previsionales. Ya bastante tenemos con la recesión como para tener que lu-char con semejante deslealtad». De todos modos, Coto está mejor parado que muchos de sus competidores de cara a las restricciones legales que existen en la provincia de Buenos Aires para la apertura de nuevas bocas de venta: «Tenemos 30 proyectos aprobados en diversos puntos del GBA. ¿Por qué nosotros sí y otros no?Y, será que -como somos argentinos y conocemos este país-previmos que algo así podía pasar y nos apresuramos a trabajar en ese sentido».
En ese sentido, dice, el fracaso de algunas cadenas que llegaron al país en la última década y terminaron vegetando o abandonando el país, no lo sorprende: «La Argentina es un país muy difícil; nos falta previsibilidad, y eso a los inversores extranjeros no les gusta. Es malo que se vaya gente como Home Depot después de haber invertido más de u$s 100 millones, pero sería un hipócrita si no admitiera que a nosotros nos conviene».
A pesar de las fuertes inversiones que hizo su grupo, las ventas por metro cuadrado siguen cayendo; este año esa reducción se ubicará entre 8 y 10%. «A otras se les cayó más, aunque no lo digan. En nuestro caso es por dos motivos: abrimos muchos híper, que por definición venden menos por m2 que los súper o las tiendas más chicas; el otro es que se verificó una caída en los volúmenes con precios estables». La menor caída, además, tendría que ver con que 91% de su facturación todavía corresponde a venta de alimentos y bebidas.
Los dos híper insumirán una inversión de u$s 50 millones. Coto cerró el ejercicio 2000/ 2001 con una facturación de u$s 1.677 millones, y proyectan vender u$s 1.860 millones a junio del año próximo; para 2005 esperan llegar a los u$s 2.500 millones. S.D.
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