Gasto covid: cómo afrontan los países de la región el segundo año de la pandemia

Economía

Argentina, Brasil y Uruguay llevan gastados alrededor del 0,4% del PBI en asistencia fiscal, lejos de los desembolsos realizados el año pasado.

La ferocidad de la segunda ola del coronavirus en Latinoamérica requiere de la vuelta de las restricciones y la asistencia económica, pero se topa con economías debilitadas tras un año de fuertes caídas del PBI. En los presupuestos votados para este año en Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, apenas se registraron gastos relacionados a políticas sanitarias. Pese al consejo de Cepal de mantener políticas fiscales expansivas, las asistencias sociales y a la producción se establecen con moderación a medida que recrudece la pandemia. Según un relevamiento realizado por este diario, Uruguay, Argentina y Brasil llevan gastados entre 0,4 y 0,5% de su PBI en los primeros cuatro meses del año, mientras que Chile podría llegar al 3%.

En Argentina, el presupuesto 2021 fue aprobado con una partida covid de apenas $94.500 millones, destinados a la adquisición de vacunas, el Repro II y al fondo de garantía Fogar. Luego se publicó en el Boletín Oficial una ampliación, que lo llevó a los $164 mil millones para todo 2021, equivalente al 0,4% del PBI. Con el bono a empleados de la salud, la ampliación del Repro y el bono para monotributistas y titulares de AUH, en solo cuatro meses ya se ejecutó más de la mitad del presupuesto para todo el año (el 56%), según la Oficina de Presupuesto del Congreso.

En Uruguay, el presupuesto 2021 tampoco se aprobó con una asignación específica para el covid. Lo que tiene es desde el año pasado segmentados los gastos con un “Fondo Covid”. En el primer trimestre, se gastaron 205 millones de dólares, equivalente al 0,4% del PBI. La mayoría fue para transferencias directas a sectores vulnerables, luego para un mayor seguro de desempleo y finalmente por la renuncia a la recaudación de aportes sociales.

Para todo el 2021 se destinarán 900 millones de dólares, el 1,6% del PBI uruguayo, según estimó el economista Javier de Haedo. Por fuera del presupuesto, también hay 200 millones de dólares para poder apalancar créditos. Haedo aseguró que Uruguay gasta menos que otros países: “El equipo económico es muy cuidadoso con las finanzas, pero también Uruguay tiene una tradición de estado de bienestar”. El mes pasado, la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, anticipó que el gobierno no podrá cumplir con la meta del déficit fiscal del 4%.

En Brasil, el año pasado se estableció un “presupuesto de guerra” para afrontar el covid. Este año, no hubo partidas incluidas en el presupuesto. Por lo que los gastos se realizan por fuera. Hasta el momento, el gobierno aprobó una ayuda de emergencia de 8100 millones de dólares, del 0,5% del PBI. “Es casi 5 veces menos que lo gastado en 2020”, aseguró Guillermo Mello, profesor del Instituto de Economía de la Unicamp. Los gastos fueron para crédito destinado a empresas y una renta universal mensual hasta junio. “El ingreso de 200 reales mensuales es menor a los 600 del año pasado, lo que hizo que volviera el hambre”, finalizó Mello.

Chile es el país que hasta el momento anunció los mayores desembolsos. Habrá un Ingreso Familiar de Emergencia por 3 meses que llegará al 80% de la población y créditos para pymes, que en total implica un gasto de 10 mil millones de dólares, casi el 3% del PBI chileno, según Hernán Frigolett, académico de la Universidad de Santiago. Por fuera de estos desembolsos, los chilenos pudieron acceder por tercera vez a un anticipo de los fondos de pensión privados, por un monto que escala a los 55 mil millones de dólares, según detalló el senador Alejandro Navarro. De todos modos, el economista chileno Tomás Calderón argumentó: “Chile tiene sobrada capacidad para gastar más”. En el presupuesto chileno, está previsto un déficit fiscal del 4,7% del PBI, el más alto de la historia, y fondos extraordinarios para la salud de 350 millones de dólares. Además, Chile tiene la posibilidad de gastar el 2% de su presupuesto (aprobado por 76 mil millones de dólares) porque el Congreso decretó al país en estado de catástrofe.

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