7 de julio 2003 - 00:00

Crece preocupación entre los empresarios por Brasil

Puerto Madryn - «No sabe cómo grité los goles de Boca la otra noche... Sí, ya sé que soy de otro cuadro, pero no sabe qué satisfacción me da ganarles en algo a los brasileños...»

El comentario -entre irónico y realista-del dirigente empresario pintaba de modo transparente el sentimiento de los industriales argentinos respecto de lo que califican «invasión» de productos brasileños, de la agresiva política comercial del socio del Mercosur y de la consecuente necesidad de poner en práctica algunas medidas que balanceen esa situación.

La difícil relación con Brasil fue entonces el tema central durante los dos días que en esta ciudad se desarrolló la primera reunión de Comité Ejecutivo de la UIA
(Unión Industrial Argentina) en el interior del país. El único momento en que se habló y pensó en otra cosa fue durante la presencia del ministro de Planificación, Julio De Vido, que tuvo palabras de aliento y hasta de esperanza para los hombres de la industria.

De Vido dijo en su discurso frente a la gente de la UIA -flanqueado por su titular, Alberto Alvarez Gaiani-que «en la última década se aplicó un plan que sistemática y premeditadamente apuntó a la desindustrialización del país»; casi de inmediato, un fuerte empresario refutó el concepto: «No es cierto: hasta 1998 la producción industrial venía muy bien, en alza. Después, es cierto, nos vimos muy afectados, pero no por un plan perverso, sino por la influencia de la devaluación brasileña».

•Franquicias

El ministro tampoco fue generoso con su propia región. Es sabido que a fin de año vencen las franquicias (léase exenciones impositivas) de que disfrutan las industrias radicadas debajo del paralelo 42º; en diálogo con la media docena de periodistas llegados desde Buenos Aires, el hombre que muchos califican como la mano derecha de Néstor Kirchner desalentó cualquier expectativa de que esos beneficios se prorroguen más allá del 31 de diciembre. «Estamos haciendo obras públicas y de infraestructura, por ejemplo, para que tengan electricidad barata y eficiente, líneas de alta tensión, puertos... O sea, todo lo que podemos para que esas empresas sean competitivas. Pero no siempre los beneficios fiscales fueron el mecanismo más inteligente para lograr empresas más eficientes. De todos modos, no digo que no deba haber algún tipo de desgravación, pero se trata de un resorte del Ministerio de Economía», definió.

Se sabe, sin embargo, que las empresas textiles (por citar sólo un caso) quedarán en una difícil situación que llevaría casi inexorablemente a su cierre, apretadas en la doble pinza de una presión fiscal adicional -con la desaparición de sus beneficios-y la llegada masiva de productos brasileños.

De Vido
también amplió lo que había anunciado el jueves por la noche, respecto del nombramiento de un funcionario que supervisará a los entes de control las empresas privatizadas, y la extensión del plazo para revisar esos contratos hasta diciembre de 2004.

El ministro insistió en que había pleno imperio de la ley, por lo que las empresas concesionarias debían prestar los servicios de acuerdo con los contratos. El único momento en que titubeó fue cuando dijo que
«la Ley de Emergencia Económica está en vigencia», en respuesta a que las empresas firmaron contratos con tarifas en dólares y actualización por el IPC de Estados Unidos. Esa ley, justamente, vence el 10 de diciembre, por lo que la prórroga para revisar contratos anunciada el jueves estaría en contradicción con esa norma; horas después, diría que la misma «será prorrogada», o sea, adaptada a esa necesidad.

En una obvia búsqueda de bajarle el tono a la pelea con las privatizadas, descartó que la detección de incumplimientos por parte de las empresas implique la rescisión lisa y llana de las concesiones.
«Cada contrato tiene previstos mecanismos para la resolución de conflictos, los que se aplicarán», dijo.

•Acercamiento

Tampoco se tomará el gobierno los 18 meses que le permite el decreto dado a conocer el jueves: «Nos dimos ese plazo para tener tiempo de estudiar todo y no estar constreñidos por plazos. Las conclusiones sobre cada contrato se irán enviando al Congreso a medida que se terminen los informes», aclaró.

De todos modos, la reunión en esta ciudad parecería indicar que el gobierno está dando sus primeros pasos a tener algún tipo de acercamiento con el sector de la producción. Pasos tímidos, pero pasos al fin son la presencia de De Vido en Madryn y el encuentro del jefe de Gabinete,
Aníbal Fernández, con la cúpula de la AEA la semana pasada.

De Vido llenó los oídos de los empresarios de palabras que querían oír, como la definición de que la industria es el motor para terminar con la marginación, el hambre y -en consecuencia-la violencia en el país. Muchos de los presentes comentaron su percepción de que el gobierno está diferenciando de manera clara, en estos primeros contactos con el empresariado, dos sectores: a pesar de que fue tarde y escasa, la aproximación
se da casi exclusivamente con industriales; en sentido inverso, los ataques más fuertes han sido hasta ahora contra las empresas de servicios.

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