Sólo el 23% del aumento de los depósitos fue al crédito privado

Economía

No sólo la aspiradora del BCRA actúa 24x7; la del Tesoro también, reduciendo así la oferta de financiamiento para empresas y familias.

Lo visto en los primeros siete meses del año en materia monetaria muestra claramente dos historias bien diferentes. Una, a lo largo del primer cuatrimestre donde la base monetaria cayó. La otra, entre mayo y julio donde el aumento de la emisión para el Tesoro y la dificultad del BCRA de esterilizar aceleraron el crecimiento de la base. De esta forma, con más emisión de base también los agregados monetarios comenzaron a acelerar su ritmo de expansión en el bimestre junio-julio. Sin embargo, sólo el 23% del aumento de los depósitos en lo que va del año se tradujo en un incremento del crédito al sector privado. Por ello no extraña, además del impacto del confinamiento y las restricciones a la movilidad, porqué el nivel de actividad no rebota con fuerza como en otras ocasiones. Veamos qué paso y qué puede pasar en una variable clave para el nivel de actividad doméstico.

• En el primer cuatrimestre del año, la base monetaria cayó un 4%. El BCRA emitió para comprar dólares en el mercado oficial por $330.00 millones y emitió neto apenas $47.000 millones para financiar al Tesoro, pero esa expansión de pesos fue más que compensada con la absorción de pesos vía la colocación de deuda del BCRA, casi $400.000 millones en Leliq y Pases y la venta de bonos dolarizados contra pesos para mantener contenidas las brechas cambiarias por cerca de $83.000 millones. Claro que el esfuerzo esterilizador fue, en realidad mayor, de casi $751.000 millones en total para lograr compensar la expansión vía del pago de intereses de $356.000 millones. Así la base se contrajo en poco más de $100.000 millones entre puntas.

P03_CREDITO 2x6.jpg

• Pero a partir de mayo y hasta julio se registró una fuerte aceleración de la base monetaria, aunque en términos estacionales, dado que junio siempre es un mes muy expansivo, muestre que la base creció un 5% en promedio por mes en junio-julio. Esta expansión de la base se debió al incremento del financiamiento monetario para el Tesoro y a la mayor dificultad para colocar deuda del BCRA y absorber pesos. En estos tres meses la base creció casi $413.000 millones: $320.000 millones para el Tesoro más $334.000 millones por compras de divisas al mercado más otros $334.000 millones para intereses y $78.000 millones de Leliq canceladas. Todo esto fue compensado en parte vía la venta de divisas al Tesoro por $148.000 millones más $405.000 millones vía Pases más otros $117.000 millones de la intervención en el mercado de bonos. De esta manera la base creció entre puntas casi $413.000 millones.

Pero esta aceleración de la emisión de base, con un multiplicador constante o levemente creciente, dio lugar a una aceleración de los agregados monetarios, sobre todo, en junio y julio. Por ejemplo, el agregado M2 privado o Medios de pago (comprende el circulante en poder del público, los cheques cancelatorios en pesos y los depósitos a la vista en pesos del sector privado no financiero) duplicó su tasa de crecimiento respecto al primer cuatrimestre.

Sin embargo, mientras que los depósitos en pesos del sistema financiero crecieron en $1,72 billones en lo que va del año, el crédito en pesos al sector privado apenas creció en $386.000 millones, lo que implica una caída en términos reales de aproximadamente 2% promedio por mes. O sea, sólo el 22% del crecimiento de los depósitos del sistema financiero se destinó al otorgamiento de crédito al sector privado. Esto, sin duda, constituye un importante obstáculo para la velocidad de recuperación de la economía ya que se estima que aproximadamente más de un 75% de las transacciones de la economía se financia vía crédito bancario.

El panorama no cambia casi en nada si se trata de financiamiento en moneda extranjera ya que los depósitos en dólares o argendólares, crecieron en u$s207 millones (algo así como $255.000 millones) mientras que los préstamos en dólares apenas crecieron menos de u$s30 millones (unos $70.000 millones). Tampoco si se tomara los préstamos privados en pesos y el total de depósitos privados en pesos, ya que la relación sería del 28%.

Lo que ocurre es que el Tesoro, que financia su déficit y vencimientos de deuda con la colocación doméstica de bonos, termina siendo otra aspiradora (además de la del BCRA) de los fondos disponibles en el mercado local. Lo cual deja poco margen para la colocación de deuda del BCRA y, por sobre todas las cosas, para el crédito al sector privado. Lo que en la jerga económica se conoce como el crowding out, es decir, el desplazamiento del sector privado como tomador de crédito a favor del sector público. Pero como la dominancia fiscal de la política monetaria continuará, con mayor intensidad, en lo que resta del año difícilmente el panorama de modificará.

Dejá tu comentario