Nuevas revelaciones sobre el dólar digital: parecido a Bitcoin, pero no tanto

Economía

El proyecto en el que trabaja el gobierno de Estados Unidos tendrá similitudes con la criptomoneda más popular, pero requerirá una plataforma con un mayor poder de procesamiento.

Se conocieron nuevos detalles del proyecto de dólar digital en el que trabaja el gobierno de Estados Unidos, que tendrá similitudes con Bitcoin pero también importantes diferencias.

Las precisiones llegaron de parte de Anders Brownworth, quien tiene a cargo los sistemas de pago del Banco de la Reserva Federal de Boston, quien refirió que el prototipo de moneda digital de banco central (CBDC) o dólar digital digital debe guardar distancia con Bitcoin debido a que el sistema de la criptomoneda más popular no es del todo práctico, porque requiere una gran capacidad de almacenamiento para validar las transacciones que no todo el mundo tiene.

Brownworth cree que no existe aún un proyecto con la suficiente tecnología para responder a las necesidades de un banco central. “No se puede simplemente tomar algo y adaptarlo, no va a funcionar”, afirmó.

La plataforma del dólar digital debe ser capaz de superar las 50.000 transacciones por segundo que actualmente se hacen con dinero en efectivo y las 60.000 por segundo que se hacen con tarjeta de crédito. “Podríamos pensar en unas 250.000 transacciones por segundo”, agregó.

Brownworth explicó que los investigadores que están en el del proyecto de CBDC de EEUU avanzan teniendo en cuenta la capacidad que debe tener el dólar digital para permitir una mayor inclusión financiera y mejorar la eficiencia de las transacciones digitales.

Aunque definió a Bitcoin como un sistema “monolítico” y elogió la robustez de la plataforma, dijo que el reto es elegir la tecnología adecuada o, de lo contrario, la población no bancarizada podría quedar excluida una vez más. La plataforma debe ser capaz de procesar grandes volúmenes de transacciones de forma rápida y económica.

Otro de los desafíos es que el sistema del dólar digital debe ser capaz de funcionar frente a cortes de energía imprevistos o sin conexión a Internet. “Debemos tener capacidad de respuesta ante desastres naturales, huracanes o aunque las personas se encuentren en medio de la nada”, aseguró el funcionario.

“Si solo usamos las tecnologías de computación utilizadas durante décadas, podríamos terminar construyendo solo una versión más rápida de lo que ya tenemos. Así que probablemente tengamos que considerar nuevas capacidades y nuevas formas de pensar”, concluyó.