El escándalo de Wirecard arrastra a Ernst & Young (¿viene otro caso Enron?)

Economía

La auditora quedó en el centro de las críticas por no haber advertido maniobras millonarias que terminaron con la quiebra de la firma financiera alemana.

Fráncfort - El gigante mundial de auditoría Ernst & Young (EY) se ve arrastrado por el escándalo de la quiebra de la compañía alemana de pagos en línea Wirecard, por sus deficiencia en la verificación de las cuentas. Ya se presentaron demandas contra la firma de consultoría tras la quiebra esta semana del proveedor de pagos electrónicos, que emplea a 6.000 personas. La asociación de accionistas alemanes SdK ha presentado una acción penal contra dos auditores actuales y un exauditor de EY en Alemania.

Wirecard, una empresa que cotiza en la Bolsa de Fráncfort y se declaró en quiebra el jueves pasado, es sospechosa de haber inflado sus cuentas con fondos ficticios en Filipinas por un monto de 1.900 millones de euros.

El ministro de Finanzas, Olaf Scholz, lo calificó de “escándalo sin equivalente en el mundo financiero” y aseguró que se endurecerán los controles en el sector de los pagos electrónicos.

Nadie, ni los auditores ni el gendarme financiero alemán (Bafin), detectó lo que pasaba.

EY es una auditora que forma parte del grupo de las Big Four, junto con Deloitte, KPMG y Price Waterhouse. Pero los analistas ya comienzan a poner en duda su futuro. Algunos comparan el caso Wirecard con la caída de Enron a principios de 2000. El grupo de energía estadounidense, cuyas cuentas eran supervisadas por la auditora Arthur Andersen, falseó su balance antes de hundirse.

Esto le costó la existencia a Arthur Andersen, firna que en 2002 fue acusada y condenada por obstrucción a la Justicia, lo que precipitó la caída de la por aquel entonces quinta compañía de auditoría más grande del mundo. Hasta ese momento, integraba el Big Five, que desde entonces quedó reducido a cuatro auditoras.

Esta semana, el Financial Times informó que EY no solicitó información bancaria crucial a un banco de Singapur, donde Wirecard afirmaba tener hasta 1.000 millones de euros en efectivo.

La verificación de los depósitos bancarios “es una de las tareas más fáciles” para un auditor contable y se realiza según un “procedimiento muy regulado”, acusa asimismo la asociación SdK a EY. A principios de mes, el bufete de abogados berlinés Schirp & Partner interpuso una acción judicial contra EY por violar “las obligaciones de control de un auditor”.

Las acciones de Wirecard se han desplomado un 98% durante los últimos diez días. El gabinete Schirp insta a los accionistas a presentar una demanda colectiva contra EY. Fuera de Alemania, la asociación de inversores holandeses European Investors (VEB) ha instado a EY a un acuerdo amistoso y en caso contrario amenaza con una denuncia, informa el diario alemán Handelsblatt.

El gabinete de EY, que se negó a aprobar el balance de la compañía para 2019, reconoció “indicios claros de un fraude a gran escala, que implica a varias partes en el mundo y diversas instituciones, con una voluntad de engaño”. El problema es que ahora esta declaración podría volverse contra la propia auditora.

El grupo japonés Softbank prevé demandar a EY ya que compró en 2019 bonos convertibles Wirecard por un monto de 900 millones de euros, creyendo que invertía en una empresa fiable, anticipó.

Agencia AFP

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