Crisis: restoranes de lujo, en problemas
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• Menos clientes
Cabe apuntar que los alquileres que pagan los restoranes en Puerto Madero parecen corresponder a otra realidad económica o a otro punto del planeta: a pesar de que hubo renegociaciones y rebajas múltiples, están entre u$s 7.000 y u$s 12.000 mensuales, según el tamaño y la ubicación. También que la crisis -no sólo allí- alcanza a «clásicos» de la City como Florian (Tucumán y Bouchard), que cerró sus puertas.
Ramiro Rodríguez Pardo, socio, chef, manager y cara visible de Catalinas, aseguró: «Vamos a pagar todas nuestras deudas y vamos a seguir funcionando tal y como hasta ahora. El concurso es un mecanismo que nos permitirá continuar en actividad». El empresario declinó informar sobre el monto de los pasivos concursados, pero afirmó que «la mayor parte corresponde a deudas con proveedores».
• Mudanza
A diferencia de Dique 4, que tiene menos de una década en actividad, Catalinas lleva 23 años; hace dos años se mudaron de su ubicación anterior sobre la calle Reconquista a la vereda de enfrente, en el hotel Lancaster. Rodríguez Pardo negó que el cambio hubiera afectado al negocio. «Todo lo contrario: fue un acierto cambiar al Lancaster. Lo que pasa es que la economía viene de cuatro años de recesión, y nos afecta a todos. Y el último año, además, fue terrible.»
Lo cierto es que, salvo algunas excepciones, Puerto Madero viene siendo castigado por la retracción de los almuerzos «corporate», su principal fuente de ingresos. «Al mediodía casi la totalidad de los comensales en los diques 3 y 4 son ejecutivos, cuya cuenta la paga la empresa.
Como todas las compañías están recortando gastos, esos almuerzos cayeron en la volteada y las consecuencias las pagan los restoranes», dijo a este diario un empresario del sector.
Rodríguez Pardo confirmaría la teoría: «Es cierto: hace un tiempo los mediodías y las noches iban parejos en facturación, y ahora la noche talla más fuerte. Pero también es verdad que la gente tiene menos humor y más miedo de salir de noche, por lo que eso también cayó».
• Crisis general
El empresario Carlos Gutiérrez, que además de ser socio de La Biela es dirigente de la cámara que reúne a dueños de bares y restoranes, dijo que «todo el sector está en crisis, pero también nos estamos vendiendo muy mal: hoy la Argentina podría ser competitiva con otros destinos turísticos, porque tenemos hoteles cinco estrellas a u$s 90, casas de tango a u$s 25/30, restoranes con menúes excelentes por u$s 20. Pero resulta que los operadores se los venden a los turistas a tres y cuatro veces ese precio».
Gutiérrez admitió que no sólo Puerto Madero viene golpeada: «su» Recoleta también está sufriendo los efectos de la recesión. «Fíjese lo que está pasando en la terraza del Buenos Aires Design: hay varios restoranes cerrados, y se dice que otros seguirían el mismo camino. Se habla de que los dueños relanzarían y modificarían esa terraza para fin de año.» La dueña del BA Design es Alto Palermo Centros Comerciales SA (APSA), en la que IRSA es socia mayoritaria.
• Peligro
«Algo vamos a tener que hacer, porque el sector corre peligro de muerte. No sólo los restoranes: hay hoteles con ocupación de 20%, cuando el punto de equilibrio arranca en 45%», dice Gutiérrez. «Hay que apuntar, por ejemplo, al millón y medio de brasileños que cada año viajan a Miami y este año podrían no hacerlo. Tenemos que ofrecerles paquetes a precios competitivos.» El empresario asegura que la llegada del grupo Marsans a Aerolíneas Argentinas es altamente positiva: «Ellos tienen los medios para hacer esto y más. Hay que recordar que por la desaparición de Aerolíneas prácticamente nos habíamos quedado aislados de los países limítrofes, que deben ser nuestro mercado primario. Ahora, con suerte, eso puede cambiar».




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