Prevén que reactivación puede ser más lenta que post 2002

Economía

Según proyecciones del FMI, el PBI global caerá este año cerca de un 5%. Las mismas estimaciones del Fondo ubican a la economía argentina como una de las que saldrá más golpeada por el coronavirus. Luego de dos años seguidos en recesión, con una inflación en la zona del 50% y una caída del salario real cercana al 20%, desde la consultora Ecolatina sostuvieron que el Producto podría tener un derrumbe de dos dígitos en el promedio anual. “Con el dato del EMAE de abril (-26,4% i.a.), el piso de actividad de la crisis 2018-2020 ya superó al de 2001-2002”, sostuvo la consultora, que realizó una comparación entre la crisis actual y la que tuvo lugar a principios del siglo.

Una de las diferencias “a favor” de la situación actual es que “posee un grado elevado de ‘inducción’” ya que muchos factores responden a las restricciones productivas para contener los contagios. “No por inducidas estas caídas son menos reales, pero sí serían menos persistentes: el deterioro abrupto debería revertirse a medida que la cuarentena se flexibilice/levante”, remarcó Ecolatina, que aseguró: “Una vez pasado este rebote, la reactivación, posiblemente, será más lenta y dificultosa que la de la crisis de 2001-2002. Superar la pandemia y la negociación de la deuda son condiciones necesarias, pero no suficientes para volver a crecer”.

Si bien aclaró que “las comparaciones con 2002 son engañosas, ya que es una crisis muy distinta”,el economista Juan Ignacio Paolicchi coincidió que hay “un contexto más adverso” para salir de la crisis actual. “Desde el punto de vista de la coyuntura global, ahora no parece que vaya a haber un boom de commodities, que en ese momento lo impulsó China”, señaló a Ámbito el analista de Eco Go, quien agregó: “Hoy hay un comercio que se achica, ya que muchos gobiernos se encierran en sí mismos”.

Otro componente que puede tornar más compleja la salida de la actual crisis son las condiciones internas. “En aquel momento no estaba el problema de deuda. Argentina estaba en default y no tenía apuro en pagar, por lo que se pudieron negociar los canjes. Si eso se soluciona ahora, ya se elimina una de las condiciones. Definitivamente hay condiciones de partida más difíciles que en aquel momento. Hay más inflación y el salto en el tipo de cambio se traslada más rápido a la inflación. Hoy, realizar planes de inversión a futuro es más difícil, los comportamientos son mucho más preventivos y la economía no crece a una tasa equivalente a su potencial”, señaló Paolicchi.

Diferencias

El economista Sergio Chouza, por su parte, evitó trazar comparaciones. “En el orden macroeconómico está por verse si el número de caída del PBI va a ser mayor que el de la crisis de la salida de la convertibilidad. La caída del PBI es un solo indicador, que sintéticamente consolida cuánto sube o baja la producción nacional, pero describir el estado y el desempeño de una economía es más que eso. Hay que tener consideración sobre la evolución del empleo, la evolución de la pobreza, sobre los resultados de orden financiero.

La situación en materia inflacionaria. Si bien en las variables reales va a haber un deterioro, también creo que no va a ser un deterioro similar a la crisis de la salida de la convertibilidad, donde además había un grado de desintegración social, mal funcionamiento de las instituciones e incluso una crisis política que hoy no tenemos”, sostuvo ante la consulta de este diario. Y agregó: “Las variables sociales no están ni cerca de parecerse a 2001/2002 y hay que mirar las variables financieras, que es muy difícil pensar que se puedan llegar a alborotar al punto de aquellos años. Así que me parece que por suerte no estamos cerca de un escenario tan aciago como el de aquellos años”.

Por su parte, desde Ecolatina señalaron que para salir de esta crisis el sector público “tendrá un déficit muy elevado, de mínima superior al 6% del PBI en 2020. Para peor, no está claro cómo lo financiará”. También trazó una diferencia entre la “baja y previsible suba de precios entre 2003 y 2006”, con la situación inflacionaria actual. Por último, sostuvo que “el frente cambiario tampoco será el motor y que, de hecho, puede convertirse en un foco de tensión”.

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