Cristina criticó la economía de EE.UU. y compartió mesa con Bush
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El presidente George W.
Bush compartió anoche la
mesa con Cristina de
Kirchner en la cena que
ofreció el secretario general
de la ONU, Ban Ki-Moon. En
el inicio de la jornada, la
Presidente llegó con su
esposo a la ONU, donde
luego pronunció su discurso.
Para algunos presidentes resultó ingenioso que Cristina de Kirchner le hubiera puesto nombre a la crisis financiera de Wall Street, al nombrarla como el «efecto jazz», a diferencia del tequila mexicano, para explicar el «efecto que va desde el centro de la primera economía del mundo y se expande hacia todo el mundo».
Incluso por la negativa, la Presidente consideró a esta crisis una oportunidad para los países emergentes y para volver a cuestionar el «consenso de Washington» que siempre desveló a los Kirchner.
Es claro que la crisis financiera de Wall Street, atizada ayer por las preocupacionesdel mercado sobre la aprobación en el Congreso del paquete de ayuda que anunció el gobierno de Bush, fue el centro de las deliberaciones en las Naciones Unidas. Pero pocos presidentes como Cristina de Kirchner criticaron a Washington por haber impulsado siempre políticas que negaban la necesidad de intervenciones estatales en la economía y ahora producen «la intervención estatal más formidable de la que se tenga memoria», según dijo.
Se sabe que la Presidente y su marido no aceptaron nunca la visión que tienen las calificadoras sobre los riesgos de los países emergentes. Por eso en medio de la «casa del ahorcado», Cristina de Kirchner agitó también esa cuerda: «No va a venir ninguna calificadora de riesgos, tampoco va a venir el Fondo Monetario Internacional a decir lo que tiene que hacer este gran país». Está claro que ninguna calificadora de riesgo va a reducir la nota de los bonos del Tesoro estadounidense; quizás la Presidente no calculó que aún hoy, a pesar de la crisis, siguen siendo la inversión más segura de la tierra.
Por si faltaba alguna otra referencia, acusó al sector financiero de Nueva York de «economía de casino», por haber olvidado la producción de bienes y servicios y dedicarse a la especulación y hasta tuvo tiempo de explicar en el recinto de la ONU lo que significaba la palabra «timba», que utilizó para graficar la crisis.
En realidad, no fue la única mandataria que fue dura con los controles sobre el mercado en EE.UU. Por la mañana, Luiz Inácio Lula da Silva condenó la actitud « irresponsable de los operadores que ha desatado la angustia de pueblo enteros» por lo que «no debemos permitir que el beneficio de los aventureros se privatice y las pérdidas se socialicen», dijo el brasileño.




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