3 de marzo 2004 - 00:00

Crítico informe sobre bancos del JP Morgan

"Las condiciones favorables del mercado enmascaran una severa debilidad estructural." Así lo enfatiza el informe sobre el sistema financiero argentino presentado la semana pasada por el JP Morgan. El mencionado documento dice también que si bien el sistema todavía enfrenta importantes problemas de solvencia, por lo menos ya se puede decir que ha logrado una significativa estabilización durante 2003, teniendo en cuenta la magnitud de la crisis posconvertibilidad.

Por otra parte, el análisis resalta que las principales fortalezas de la plaza financiera local son el sustento que le da la fuerte reactivación económica que se está experimentando, la estabilidad del tipo de cambio, la alta liquidez que tienen las entidades bancarias y el respaldo del Banco Central.

• Intermediación

Sin embargo, el escrito advierte que la situación para la intermediación financiera sigue siendo vulnerable, ya que, por un lado, los activos bancarios están muy concentrados en títulos de deuda pública de baja rentabilidad, lo que inmoviliza la capacidad de iniciativa de las entidades. El informe enfatiza que los principales desafíos del sistema financiero nacional son el restablecimiento de la solvencia y de la rentabilidad.

Además, se resaltan los siguientes puntos:

• Luego de los múltiples procesos de pesificación y compensaciones, los balances bancarios están dominados por papeles de deuda del sector público, que representan alrededor de 55 por ciento de los activos.

• Los balances reflejan estos títulos a valor nominal, y no a valor de mercado, siguiendo regulaciones impuestas por el Banco Central. Si se los valuara según el mercado, los bancos incurrirían en pérdidas adicionales calculadas en $ 12.000 millones.

• También serán necesarias nuevas inyecciones de capital por parte de los accionistas para fortalecer el sistema.

• En tanto se mantengan las incertidumbres económicas (sobre todo en materia de deuda externa), no es dable esperar un repunte de la actividad crediticia de largo plazo, por lo que será difícil para las entidades recomponer su solvencia a través de la capitalización de ganancias.

• Ejemplos recientes de crisis bancarias en mercados emergentes (México, Asia, Europa del Este) sugieren que la Argentina tendrá que esperar entre 4 y 7 años para lograr una recuperación sostenible en la intermediación financiera.

• La mala imagen de la banca extranjera se mantiene alta, y su participación en el total de activos del sistema ha caído desde 50 por ciento en 2001 a 35 por ciento en la actualidad, y es probable que esta tendencia continúe. Se espera que un conjunto de bancos extranjeros, que desde la crisis siguieron una estrategia de reducción en sus operaciones locales, deje el mercado argentino en el corto plazo, transfiriendo sus operaciones a grupos nacionales.

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