A pesar del nuevo incremento en el volumen negociado, que ya ronda los 2.000 millones de papeles en el mercado electrónico y los 1.700 en el tradicional, casi podríamos decir que la sesión de ayer fue "aburrida". Si bien las primeras operaciones fueron en positivo, con el NASDAQ alcanzando a ganar 0,83% y el Dow 0,26%, casi inmediatamente comenzó una baja que marcaba a eso de las once de la mañana los mínimos de la jornada con pérdidas de 1,08% y 0,83% respectivamente. De ahí en más hasta la última media hora donde un "rally final" mejoró algo las cosas, se puede decir que nada realmente importante ocurrió, cerrando el Promedio Industrial en 9.094,59 puntos, en tanto el índice de las tecnológicas perdía 0,3% y tal vez lo más significativo, el S&P quebraba otra vez la línea de los 1.000 clausurando el día en 994,09 puntos. Ahora, que a nivel de los grandes índices pudiéramos hablar de un día "aburrido" no significa que no tuviéramos una plétora de noticias. En primer lugar, los datos de la inflación y la producción industrial, luego la presentación final de Alan Greenspan al Congreso (donde repitió lo mismo del martes, salvo que hizo hincapié con que hará lo imposible para que el país no se contagie del síndrome japonés), trascartón el anuncio de la renuncia de Sandy Weill, auténtico "creador" de lo que hoy conocemos como el Citigroup y como colofón un cúmulo de informes contables (Intel, Ford, Motorola, Lucent, General Dynamic, el JP Morgan Chase, etc.) que presentaron en su mayor parte resultados por encima de lo que los analistas decían prever. Si alguna enseñanza podemos sacar de lo sucedido ayer, es que los inversores esperaban números por encima de los ya positivos que declaraban de manera pública. Eso se llama "exuberancia".
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