3 de julio 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles históricos

Fecha: 17/04/1998

Ahora no es un extrañamente silencioso Alan Greenspan sino el Fondo Monetario en persona el que lanza llamadas de alerta a Wall Street. El mismo día de tal novedad, los «buenos muchachos» hicieron como con Alan hace un año: replicaron con una suba tan evidente como para pasarse al otro lado de la valla de los «9.000» en un gesto de holgura inusitado.

En épocas de «toros sordos», toda recomendación en contrario actúa como de banderilla y la bestia acomete más irritada que antes de tales expresiones.

En esta ocasión, lo que dice el Fondo es que hay una causa efecto que se encadenó a partir de Asia y donde las escaladas de valores en algunos mercados, en especial Wall Street, son consecuencias de esa emigración de capitales de países en problemas.

Si bien no se juegan a fondo -valga la paradoja-, los analistas de la entidad monetaria dicen que los plantean «como un escenario, no una posibilidad», ese mecanismo donde el crecimiento de las exportaciones asiáticas, en respuesta a la devaluación de sus monedas, incrementará este año el déficit por cuenta corriente de los Estados Unidos. «Y así hay potencial para un cambio de opinión sobre el futuro del dólar, lo que revertiría uno de los factores que ha ayudado a mantener bajo control la inflación en el país.»

Y, siguiendo el establecido circuito, las presiones por salarios en los Estados Unidos tendrían que propiciar una actitud más dura de la política de la Fed: esto, en el siguiente eslabón, iría a incidir en contra de los precios alcistas de Wall Street. Si bien hay informes anteriores donde aparecían advertencias, como en octubre de 1997, y que fueron barridas por el siguiente curso de la tendencia, todo indica que «la alegría especulativa de las Bolsas» (como se denominara aquella vez) juega un juego peligroso y el temor mayor es que una debacle bursátil pueda pegar duro en la economía real (en definitiva, a nadie de los que están dentro de la Bolsa le importa demasiado, sí importa la onda expansiva que eso cause).

La esencia de este último informe del FMI diría que mientras la crisis de los asiáticos requiera una política monetaria relajada en los países desarrollados, es necesario «permanecer vigilantes ante la inflación». Contra esto coincidió el informe de la inflación en el Norte, que volvió a dar a favor de los requerimientos bursátiles. Y todo siguió en una dulce melodía por la «calle del muro», que le está apuntando a otra meta sin querer oír a nadie.

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