19 de junio 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Otra vuelta de tuerca, otra batería de medidas dispersas -algunas hasta se chocan entre sí-, el eterno lamento de un ministro que dice que los demás no lo entienden y que hay que esperar hasta que lo hagan, y todos tratando de evaluar si esto resultará finalmente un paso a la esperada reactivación del mercado interno o si la dosis vuelve a fallar y se deben esperar nueves vueltas a la tuerca, en fecha venidera. El eterno deambular del argentino, y de quienes lo observan, sujeto a medidas que se van armando en virtud del escenario y no sobre la base de convicciones de fondo o de un plan previamente diseñado.

Cavallo debe pensar que está refundando la teoría económica y que sus novedosas ideas son tan adelantadas y originales: que ni los mercados ni la gente pueden interpretarlo de una. Sabemos que esto no es cierto, y esa especie de desconcierto que suele aparecer ante las propuestas responde a que no se alcanzan a ver las relaciones causa-efecto que parecen llevar implícitas. Por caso, supone el funcionario que el cierto retroceso en el Impuesto a las Ganancias para los sueldos -corrigiendo a Machinea-dejará liberadas sumas dispuestas al consumo. Error: que revise cuánto han aumentado ciertos egresos de los asalariados en todo el trayecto de vigencia, para advertir que la rebaja se la llevarán otros egresos fijos.

Y siempre la base es la misma: el miedo a la inestabilidad en el empleo -o a la rebaja del sueldo-es lo que maniata a la gente. El miedo enorme a un futuro de incertidumbres que no tienen las mínimas seguridades de sostener la condición actual. Y esto, como se ve, nunca es enfocado por quienes trabajan mucho más con teorías y libros que con la vida real de las personas. Estamos armando estos «cupones» en el feriado de ayer, a media tarde nos llega la novedad de un riesgo-país que volvía a cabecear sobre el techo de los «1.000» y en una primera respuesta adversa al conjunto propuesto por Economía. Esto, obviamente, abre malas señales para el reinicio de hoy en nuestro medio, a menos que aparezca algún salvavidas oficial apuntalando bonos que reflejaron más desconfianza. Así, de a pedacitos, sin que exista algo meditado y llevado por las circunstancias, sin que empresas y personas puedan proyectar nada firme, porque están siempre pendiente de un nuevo cambio, se intenta avanzar en un año que ya ha triturado al primer semestre, y la situación no ha mostrado ninguna mejora. Va de nuevo, en un «tire y pague» que los muestra -por ahoracon escasa puntería.


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