12 de octubre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Que el Estado esté por cometer otra de sus trampas ilegales, pero refrendadas por el silencio cómplice de quienes deberían vigilarlo, ya es suficiente motivo para que cualquier califica-dora que se respete, le rebaje la categoría a nuestro país. Hablar de que los Fondos Pensión deban comerse el sapo vivo de refinanciar deuda a 8% -de modo obligatorio-es ver a quiénes fundieron las cajas del Estado, haciendo lo mismo ahora, pero con ¡jubilaciones privadas! Esto no merece ni enunciarse, aunque se lo comente con naturalidad, y son cómplices de estos funcionarios oficiales, todos aquellos que admitan que el dinero de cada ciudadano indefenso -al que le descuentan para depositar en esas cuentas privadas-vaya a rifarse de tal manera. En papeles pintados, en títulos que nadie acepta y que acaban de recibir una calificación que ya los ubica jugando en la «C», quedando nada más que la categoría «aficionados» (como en el fútbol) y que dentro de poco, con todas las barbaridades que se cometen, bien nos merecemos de exhibir...

La corta semanita en nuestra Bolsa arrancó el martes con baja, lo que se atribuía a esa baja de calificación que cayó a media tarde, o a la semana de las elecciones. Era lo mismo, es una mezcla. Entre las vergonzosas elecciones antipolíticas -de parte de la gente-y el derrape de categoría existe una mancomunión que se debe saber apreciar. El mercado ensayó la defensa «clásica», para insistir con el tema, de arrugar volumen y de esa forma adelgazar el orificio de salida. Es una medida ortodoxa y que responde a una buena tarea para pasar los malos momentos. Lo incorrecto y peligroso es que se produzcan bajas con volúmenes en aumento, constituyendo la figura de la «corrida».

El arranque semanal no mostró esto, pero de ahí en más -en días que no conocemos-quedaba solamente un camino de espinas que se nutría de lo malo de afuera, con el languidecer de adentro, y ninguna expectativa por nada. Eso es, dentro de lo malo, lo peor: que ya nadie espera nada distinto. Mientras los políticos se siguen pasando la pelota -y la factura-mientras no se sabe ya quién está de qué lado. Prácticamente sin oficialismo a la vista, con gente del gobierno que marca diferencias con otras gentes del gobierno, haciendo creer que están en la otra vereda, mientras actúan en el mismo gabinete.

Se van yendo las semanas de un año terrorífico por todos los aspectos. Convendría recordar, ya que hace poco lo tocamos, el cierre de mercado en los Estados Unidos para los cítricos argentinos -en especial, el limón-lo que es otra muestra de lo «abiertos» que son en el Norte, cuando sus productores se ven superados, se quejan y consiguen.


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