24 de octubre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Algo mejor el mercado de las últimas dos semanas, esto también alcanza a verse con una reducción de las acciones líderes a quienes contabilizamos con «el cero adelante», en una abrumadora mayoría a inicios de mes. Salvo un par de casos, todas las del listado local navegaban debajo de las aguas del «nominal» bursátil de un peso. Recordará el lector, consecuente con esta columna, aquellos «cupones» realizados a tal efecto. Dando esa notable pléyade de acciones principales cotizando abajo del valor nominal, como uno de los referentes tristes que pueden utilizarse describiendo el momento que atravesamos. No hay muchas zonas, en el historial de los últimos cuarenta años, donde se puedan ver tantos casos de andar cotizando en moneditas. Aquella época previa al boom de 1976 fue más cruda que la actual en cuanto a evidenciar esos precios, pero eran épocas donde la gente se refugiaba en el dólar para proteger sus intereses, huyendo de los papeles. Hasta que sobrevino un cambio de mentalidad, después de que los grupos de control barrieran con cuanta acción regalada apareciera, y en adelante el inversor argentino advirtió que las acciones, como representantes de activos empresarios tangibles, resultaban un excelente refugio frente a zonas de gran desvalorización de inversiones. Después del '80, también se había venido todo a menos, hasta la aparición del «austral». En fin, muy de tanto en tanto se generaban pasajes tan perjudiciales para las carteras, como los que estamos viviendo...

De lo que no tiene dudas este columnista es acerca de la extensión del ciclo a la baja, la falta de visibilidad sobre la reversión del mismo, la ausencia absoluta de interesados locales en posiciones accionarias. En estos aspectos, ninguna época tan difícil como la que atravesamos. Y lo peor es que no existe la expectativa de cambio, porque aquí hay «tierra arrasada», las empresas cierran, o se van del país, no se reemplazan, encontrar la etiqueta del «hecho en la Argentina» pasó a resultar una curiosidad. Quien esto escribe, casi se cayó de espaldas al comprar uno de aquellos llamados «farol de carro» (una marca era la gran productora de todo un símbolo de argentinidad) y cuando al comprobar que la firma original seguía resultando la misma de antaño la del famoso slogan «adelante con los faroles...» del otro lado del farol una plaquetita avisaba que: «made in China». ¿Qué seguimos fabricando en nuestro país? ¿Cuántas fábricas de cierto porte nos quedan? ¿Cuántos empleados hay en ellas? No tenemos los números, para cotejar con el pasado de una década, sólo nos imaginamos ese antes y después que la Bolsa está reflejando en esas muestras de «cero coma» en cotización, y el pobre volumen.

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