13 de noviembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

San Miguel, una de las sociedades más recientes en su ingreso a nuestra Bolsa, y una de las productoras más importantes del mundo, en cítricos (básicamente, limones), tropezó este año con la dificultad mayor de ver bloqueado el ingreso de su fruta a los Estados Unidos. Después de los años de esfuerzos para poder pasar, la barrera se le baja a uno en la cabeza de buenas a primeras. El argumento partió de quejas de productores del Norte, que recibieron -como siempre-el acogimiento debido de autoridades y legisladores, como también de jueces, y la resolución dictada fue la de proteger al limón norteamericano, en detrimento de lo que venía de otros lugares. Nuestras siderúrgicas, varias, se ven también con complicaciones adicionales: en este caso, no porque sea tanta la producción enviada a los Estados Unidos, pero sí porque los bolsones de acero que quedan sin poder entrar al Norte -bloqueada la entrada, por quejas de productores locales, ineficientes y resguardados-irán a recalar a cualquier puerto posible: y para eso somos bárbaros. Donde se rifa alguna monstruosa partida, que vendrá a barrer con producciones locales, nuestros funcionarios compran todos los números. Parecen entretenidos en ver el espectáculo, jamás se toman medidas, ni se suben barricadas (aranceles) dejando entrar a cuatro manos todo volumen en liquidación y con dumping. Otra firma cotizante, en rubro tan distintos como lo es la producción de maquinaria agrícola, también apunta en las palabras de su balance de honda preocupación. Se trata de Agrometal, sociedad que viene capeando bien el temporal, quien destaca los subsidios nuevamente otorgados a productores rurales de los Estados Unidos, los que irá en detrimento de nuestro campo y -por extensión-en las ganas por adquirir, o cambiar, maquinaria agrícola.

Toda una serie de eslabones que, de manera inequívoca, ponen sobre la mesa la verdad norteamericana. Mucho de nacionalismo, poco de mercado abierto si es que lo de afuera perjudica lo de adentro, y resoluciones sin discutir nada con nadie: esto es así y punto. A ese país se dirigió nuestra delegación en estos días, con las raídas vestiduras, las suelas gastadas, y buscando que no estén secas las pilas de todos los timbres que van a apretar (como le pasó a Cavallo en fecha reciente). ¿Qué sucederá si es que lo largan duro? ¿Si aparecen de nuevo las recomendaciones y los buenos oficios, pero nada de apoyo en metálico? Con alguna nueva dádiva que suelten, no se logrará mucho más que estirar algo los tiempos. Pero, mucho peor la sensación de que deban volverse, sin nada debajo del brazo. Y después de una semana donde en el país nada, ni nadie, parece funcionar de acuerdo con los demás (ahora con peligros de guerra de pueblos, por las inundaciones). De lo malo, lo peor. Y yendo a buscar ayuda a la cueva del lobo. Que Dios lo ayude...

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