5 de diciembre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Prometimos para ayer, aquello que recién le damos hoy. Una forma de crearle suspenso, para ver -de paso-si el lector consecuente se acordó de lo prometido. Pagamos la deuda, que no era otra que extraer párrafos de la reseña que acompaña al último balance de la empresa Longvie y comprobar cuál es la problemática de quienes funcionan desde «la caldera del negocio» (que antes se llamaba la «cocina», pero en la Argentina la graduación sube...). Más allá de todo tipo de opiniones de muchos «generales de escritorio» -especie abundante en el país- nos importa volcarle la voz de los que tienen que lidiar todos los días con los vallados que le impone la economía real. La Dirección de ésta sociedad tradicional, y uno de los líderes nacionales de su rubro, hace un perfil de lo que viven sus ahora atribulados consumidores, pero agrega acerca de qué continúa sucediendo con el aspecto del producto importado.

Es cierta creencia general que con un dólar-tapón, la aparición que fue letal por tantos años, de lo que viene del exterior: sacudiría las cuerdas del producto nacional, siendo cuasi únicos en la oferta. Pues bien, veamos qué nos cuenta Longvie sobre el particular: «los productos importados que competían con los nuestros, han reducido su competitividad. Sin embargo, a partir del mes de setiembre, la importación de Brasil ha comenzado a aumentar fuertemente, como consecuencia de la recesión en ese país y de una baja muy significativa de los precios de exportación, basada en la fuerte caída del real».

«En el caso de lavarropas, los precios a los que exporta Brasil están 41% por debajo de los precios de referencia que tiene fijado la Dirección Nacional de Aduanas, con el fin de controlar la subfacturación: lo cual indica que los exportadores de ese país, están siguiendo una política de vender a pérdida, con el fin de desplazar totalmente la competencia nacional. Estamos haciendo gestiones para impedir estas prácticas desleales, están dificultadas por el continuo cambio de funcionarios...». «Esta situación ha obligado a la empresa a operar muy por debajo de su capacidad normal. Esta fuerte reducción no ha sido suficiente para compensar el efecto de la baja de volumen. Asimismo, los márgenes se han reducido, por efecto de la dura competencia: ya que todas las empresas del sector enfrentan una problemática similar».


Interesante, sorpresivo seguramente para muchos, pero esta es una historia que atraviesa nuestra industria desnuda, que ni siquiera con haber visto evolucionar al dólar de éste modo se ha podido sacudir a los «inversores» que saltan cualquier valla, emplean todo tipo de prácticas, mientras nuestros supuestos controladores nunca llegan a tiempo. Y, después de un lapso, si alguno la entendió: le viene el recambio. Para volver a empezar ¿Cómo entender que se acepte importación, a 41% por debajo de los valores límite que maneja la Aduana? Pregunte a Lavagna.

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