6 de enero 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos habíamos desacostumbrado a tener tres tipos de resultados al cabo de un período accionario: A) el nominal y que resulta, solamente, de lo que marcan los paneles. B) el corregido por dólar libre. C) el corregido por índices inflacionarios. Esto resultaba moneda corriente a lo largo del tiempo, ya era una práctica automática, no solamente en la Bolsa sino en todos los órdenes del país. De allí, y después de cierto tiempo de dar vueltas, apareció el «balance ajustado». La revolucionaria llamada «Ley de Revalúos», de donde los activos empresarios salieron catapultados en sus cifras al reconocerles la inflación sobre ellos. La historia nos devolvió a una estabilidad de «números históricos», de donde se sostuvo por más de una década el hecho de que los resultados contables, y de mercado, resultaban iguales a los nominales. En pesos, o en dólares, o corregido por inflación, las cifras daban, más o menos, parecido. Pero, también la historia nos sacó de tal escenario de un plumazo y a partir de 2002 hubo que desempolvar viejas fórmulas. Sobre los balances empresarios, el mal no tiene remedio todavía, porque el Estado (que no respeta nada cuando ve por sus necesidades), decidió otorgar una miserable dádiva quitando un par de puntos al Impuesto a las Ganancias: pero, digiriéndose impuestos de ganancias irreales y meramente inflacionarias...

Respecto de los activos cotizantes, vimos a un Merval con clausura en los «525» puntos, faltando el golpe de velocidad final para llegar a los «550», que parecía una especie meta virtual que flotaba en el ambiente. En verdad, el mercado llegó con el resto de aliento, con bastante de corazón, y ya con muy pocas energías disponibles. Ni siquiera la semiseguridad de un acuerdo forzado con el FMI, fue capaz de sacudirle el cansancio. Lo que estaba más a la mano era decir que no se producían más órdenes, y más precios, porque: «eso estaba descontado»... La vieja estratagema, cuando ni Duhalde podía dar por descontada nada hasta que surgió esa noticia del «Grupo de los 7», que presionaban a firmar lo que las autoridades del Fondo no parecían dispuestas, para nada.

El resultado nominal dejó 78% de aumento en la cartera ponderada, al pasarlo a dólares la verdad es que los inversores perdieron casi la mitad de sus niveles de precios de cartera, de finales de 2001. Bastante mejor respecto de la inflación declarada, llegando a la euforia al tomarse nada más que de una docena de papeles, que se fueron a las nubes y miraron al dólar desde arriba. El asunto grueso viene ahora, donde el caldero de los eventos políticos fundamentales, está hirviendo con todos los componentes adentro. ¿Habrá interna del PJ? ¿Irán por ley de lemas? ¿Se mantendrán las fechas originales? ¿Reaparecerá la inflación? ¿Y las tasas? ¿Seguirá el dólar bajando y abriendo puertas a los brasileños? Hmmmm...

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