22 de enero 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

El oro se encarama nuevamente para salir del rol habitual y convertirse, de simple refugio, en una inversión rentable. Pero, todos saben que cuando el oro se mueve firme, es porque el mundo dista de estar en orden y de gozar de cierta estabilidad. Acompañando esto, una debilidad expuesta en la mayoría de los mercados bursátiles, donde las excepciones pasan por las segundas, terceras, líneas y donde estamos inscriptos: desde nuestros veloces descensos nacionales.

Firmado el manoseado «acuerdo», en la que denomináramos como «La Isla de la Bolsa» el recinto debió comerse un cierto chasco: porque si bien se puede hablar de los «descontados» y que cabe para el caso del acuerdo con el FMI, al que se venía voceando desde inicios de año, no era muy imaginable que cedieran blandamente los pisos accionarios y para generar el tembladeral del viernes.

Acaso, derivación de aquello que mencionamos como ese cuerpo que ganaba en altura, más no en sostenes, y que hacía peligroso el derrape si es que se juntaban algunas órdenes fuertes buscando la salida, el descremar de ganancias jugosas.

Es esto una muestra de pasajes del año que podrían devenir en sobresaltos, inclusive dentro de las zonas menos pensadas. Ultimamente, se había mejorado en cantidad de negocios, casi al doble de esos $ 18 millones de efectivo que quedaron como el promedio/rueda de todo 2002. Pero, la mesa se desequilibró con fuertes tomas de utilidades. La capacidad de absorción sirvió primero, después una correcta cerrazón en las filas vendedoras, desembocando en una fecha donde ni uno, ni otro esquema funcionaron. Y los precios pagaron lo suyo, en un viernes donde el mundo daba muestras de preocupaciones y los indicadores de la locomotora del Norte, no reportaban los estímulos que muchos esperaban.

Buenos Aires se acomoda a lo suyo, sabe que no cuenta para nada en el mundo, que por ahora no tendrá interesados que no provengan -simplemente- de una élite local de profesionales del rubro, o de quienes reparten algo en canastas varias y buscan el picante con alguna «puntita» en las acciones. Da para pensar si no parte de las mismas sociedades esa inyección súbita de papeles, más allá de fondos institucionales. Mirando lo que se había avanzado en menos de una quincena, potenciado en dólares por la caída de la divisa, se justifican las ventas atrapando utilidades. Hasta el jueves pasado, con Merval en casi
14% de suba, estaban allí los casos de Comercial del Plata (¡con, nada menos, 61% de aumento!), Sol Petróleo en 45%, 38% para la suba de MetroGas, 39% ganado en Renault o Telecom. 31% en Francés, 28% para Minetti y Transener... Realmente, fastuosos avances para apenas quince días de actividad. Menudo trabajo les queda a los balances, tratar de cerrar la brecha con sus utilidades, mientras los precios corren...

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