17 de febrero 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

El tema directamente confiscatorio, sobre cobrar impuestos en base a ganancias nominales de las sociedades, resulta un hecho grave y atentatorio por parte del gobierno, sobre la salud de las empresas y los ciudadanos. Veíamos, reseñando el balance de Ledesma, que no solamente se denomina de tal manera -confiscatorio-, sino que aventura que, en caso de continuar dentro de esa política, los beneficios de la compañía quedarían absolutamente en manos del fisco. Y esto expone nuevamente a ese tembladeral de reglas y de marcos, que se ha dado cita en nuestra sociedad desde que se invoca la palabra «emergencia». Lo vemos en todos los órdenes, desde los que vulneran derechos de los demás para elevar sus protestas sin ningún tipo de límite, ni de autoridad que haga cumplir las leyes, hasta este tipo de cuestiones: que involucran solamente a la necesaria sensatez de normativas, para la relación entre el fisco y los contribuyentes. Más allá de que a cada uno de los usuarios se les pueda trasladar el Impuesto al Cheque, que deben pagar las empresas de servicios -porque así se lo concedieron nuestros magos privatizadores-, hasta el hecho de querer cubrir con algunas mendicidades una inflación que está presente y constatada (en base a la misma, por caso, la Ciudad sube las patentes en función de un supuesto mayor valor de mercado de los autos, desde la devaluación) proceso mediante el cual, el fisco le devora ganancias nominales a todas las empresas del país. Por todo lo que continúa sucediendo, hablar de «mejorado» el perfil del país, es un cuento más allá de China. Mucho más allá.

Cualquier posibilidad está latente, de este modo, desde la creación de cualquier otro impuesto sobre los que ellos denominan como «los pudientes», hasta meter mano de forma directa, o indirecta, en la caja empresaria. Sostener la paz social, a fuerza de desviar fondos de donde sea, o de confiscar bienes de quienes puedan, es la gran «receta» por la que hay que escuchar que: «este gobierno consiguió encauzar las cosas». ¿Hasta dónde se puede llegar con esto? Y, posiblemente la meta no resulte muy larga, al menos hasta las elecciones y ver si el haber financiado algún candidato por vía de remedios artificiales, da resultados. Si se pierde, que se arregle el que venga atrás, mientras los que queden afuera se las arreglarán para ver si el mandato les dura poco. Es el escenario actual, es una de las problemáticas que más preocupan a las sociedades en estos momentos: pero sobre la que solamente se encuentra eco en lo que dicen las reseñas de los balances. Tenga presente el inversor, que ahora debe digerir que le cuenten cuánto ganaron las empresas en el segundo semestre, no en el año completo (por algún artilugio de los que quieren demostrar que las acciones son baratas), aquellos que menciona Ledesma respecto de la confiscación de que ella -y todasestán siendo objeto. Y sería bueno que los medios, también saquen esto a plena superficie.

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