Recordamos que el asunto de la multa a los cheques rechazados rige desde 1995 -efecto tequila- hasta que fue levantada en 2001 -efecto Cavallo- y ahora se retorna a una normativa, que prevé una escala, con mínimo de $ 100 y máximo de $ 50.000. No importan los motivos, lo más peligroso de la disposición es que no aborda a los que libren cheques «sin fondos», lo que da un buen respaldo al castigo para sanear el sistema sino que habla -además- de estar incursos en las multas los que sean rechazados: «por motivos formales».
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Creemos entender que una equivocación de las que suelen suceder, como en las fechas, algún número o letra que el cajero considere como dudosa, o bien el diferimiento de firma con la que se tiene en las fichas: está dentro de la posibilidad de un rechazo y multa. Pero, peor todavía, porque está a las claras que esto se vuelve a legislar a modo de un impuesto encubierto. Viendo los cálculos que se han hecho, de donde, en un estimado de lo rechazado en 2002 se hubiera podido recaudar -desde el Central- unos 345 millones de pesos, la búsqueda no es la loable y que posiblemente tenga muchos argumentos de defensa: la de no permitir que los indeseables puedan hacer de las suyas. El objetivo es volver a castigar al dinero blanco, institucional, bancario, donde ya se cobra el impuesto al cheque y no parece que dé, para seguir estirando la goma subiéndolo. El rebote de cheques por nimiedades, por estar la opinión bancaria como juez y parte de un cheque recibido, quizás dispare el gatillo fácil de hacer un negocio de las multas. Lo que conduce a la sabia resolución del ciudadano: a tratar de manejarse más con el efectivo, eludiendo impuesto y multas antojadizas, a pesar del riesgo al robo. Porque, de todas formas, siempre suena más llevadero que lo robe un ladrón, a que se lo quiten en lo que pretende ser un sistema institucional y por el que se cobran regios aranceles de todo tipo. Si no se corrige la expresión «por causas formales», dejando solamente al de la «falta de fondos», en lugar de voltear a un cheque volador, arrasarán con todo lo que se vea. La nota de «Ambito», del martes pasado, informa sobre el malestar de los bancos por la medida. Y dicen, lo cual es otra prueba de la prepotencia recaudatoria, que si no pueden hacerse de la multa -como agentes de retención y cobro- ese dinero lo debe remitir el banco, de sus arcas, al Central. Lo de siempre, la creación de círculos de la infelicidad total, separando a los gobiernos de turno: de la gente que puebla estas tierras y terminan como servidores de designios. Dentro del sistema bursátil debe ser de los que más fluir de cheques aparece, mejor que tengan el debido cuidado las oficinas y los inversores, porque vienen otra vez con la trilladora: a cosechar lo que se pueda. A este tipo de cuestiones le suelen llamar «conseguir estabilizar», yendo en golpe de péndulo de perdonar delincuentes, como a engrillar a cualquier ciudadano que cometa el equivocarse. Informate más
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