7 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Está bien eso de hacer un túnel en el Congreso, debajo de la calle que se conecta con las cocheras. El argumento es mejor todavía: «para ahorrar alquileres...». Después de abril resultará conveniente que hagan túneles por todos lados, uniendo ministerios, otro que vaya hasta el puerto, quizás habilitar algunos de los que se encontraron de la época de la colonia. Se podrán «ahorrar alquileres» por toda la zona. Es que el margen es tan chico, que habrá que acertarle de una a los problemas que se siguen acumulando en bultos, que estos funcionarios le trasladan al que llegue.

La Bolsa tan versátil que hemos tenido en estos años, ha dado un par de tropiezos sugestivos. Mucho más a tono con lo que tiene en el contexto local, que con una guerra capaz de producir reacciones bursátiles como la del miércoles, donde retorne la idea que lo de Irak será más breve que la desazón de la semana anterior. Unos 20 kilómetros ganados en el avance sobre Bagdad representan de dos a tres por ciento, en el Dow Jones. Casi se podría establecer alguna «fórmula» para aplicarles tanto a las subas, como a las bajas, de acuerdo a lo que llega desde el frente de combate. Alguna casa internacional de corretajes, acaso en este mismo momento la esté analizando y en esa necesidad de encerrar todo en una fórmula, que caracteriza a los mercados de hoy en día. Acaso sea para ahorrarse el trabajoso y antiguo mecanismo de discernir, de razonar los pasos, supliendo esto por extraer un dato de una pantalla, con la solución para cada caso presentado. Hecho a modo de ratio, de fórmula que sea automática al utilizarla. Lástima que, como bien decía uno de aquellos «antiguos» -creemos que Jesse Livermore- cuando una estrategia obra en poder de todos, la eficacia de sus resultados se desvanece casi por completo.

Esto sucedió durante un buen tiempo con los mágicos «price learning», que fueron apareciendo en cualquier diario y al alcance hasta de los niños: y se seguía pretendiendo descubrir alguna perlita, manejándose con tan sencillo método. Desde los túneles del Congreso, hemos arribado a los métodos para tratar de ganarle al mercado -a los demás- y no son tan opuestos. Quién le dice que veamos la época donde la Bolsa suba, o baje, en función de «equis» túneles proyectados. De haberse puesto de moda hace un tiempo, muchos de la comunidad política y económica estarían ahora dando vueltas por los túneles, un modo práctico de tomar otra ruta, o de desaparecer hasta que la superficie se calme. Mientras, los días van cayendo, hay que tacharlos del almanaque con la «X» de los que tachan en el presidio, para ver de qué modo se acerca esa hora de los comicios que dará una nueva chance, a país tan vapuleado.Ya no intervendrá el factor externo, estaremos mano a mano con nuestros propios problemas, eligiendo mandatarios que nos saquen de este túnel inmenso: donde estamos cohabitando sin darnos acabada cuenta de que la superficie, el piso real, está varios metros más arriba.

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