8 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Después de muchos años de políticas sin restricciones, vendiendo sociedades públicas y privadas, sin que hubiera ninguna zona de exclusión y considerada de importancia estratégica, ahora se les ocurre trabar la transferencia de una de energía -Transener- que iba dentro del paquete de Pérez Companc, hacia Petrobrás.

¿Qué es lo que se pretendería demostrar con esto? No es sencillo de descifrar, después de que no se levantaron vallas legisladas, después de toda esa zona franca para cualquier transferencia, aparece ahora la inquietud por un activo que no debería estar en manos extranjeras. Irrisorio comparar ese activo, con la montaña que ya está en manos foráneas. Risible los remalazos de nacionalismo, para quedar peor que antes, casi: porque no se sabrá nunca en qué posición se ubica la Argentina, respecto de sus políticas de economía internacional. Probablemente, hemos llegado a ese puerto tan idílico del «capitalismo de izquierda», que concluye por capotar como la era del «socialismo rosa», que quiso atrapar Alfonsín... Cuando ya estaba pegando la vuelta en Europa. En todo caso, si se quería ser consecuente con el bloqueo a lo estratégico, más valía haber trabajado las enajenaciones de reservas petroleras. Se verá qué dicen los vecinos, inmersos de modo agresivo en la disputa por el azúcar y donde Lula dio vía libre, para implementar cualquier medida de contraofensiva si la Argentina no se mueve de la posición.

Esa permanente dicotomía en la historia, ese péndulo entre aliarse a cualquier iniciativa de los poderosos, para después ubicarse en la posición de no alinearse con «los aliados», que ya costó bastantes dolores de cabeza en el pasado. Debe ser sumamente complicado entender a nuestro país, desde una óptica internacional. Tan difícil como imaginar desde afuera, qué escenario habrá al respecto si gana un candidato, o si triunfa otro. Hay posiciones abiertas en temas puntuales, de problemática interior, y acaso esté bien que ello exista para que el electorado busque su prototipo que más lo identifique. Pero, en temas básicos una línea clara en ciertos artículos prioritarios: que no varían con el reemplazo, y es lo que se llama: «continuidad».


Lo sinuoso del camino es lo que hace imposible seguirnos, lo que siembra la permanente desconfianza cuando nuestros gobernantes aseguran en el exterior, que tal rumbo no será modificado. Tal como sucede hoy, con contratos no respetados, con compromisos asumidos por otros gobernantes: que no reciben otro argumento, para no ser válidos, que decir: «lo firmó otro gobierno...».


Lo de Transener pasa a resultar un tema delicado, por las derivaciones que pudieran producirse. Además de generar una tendencia con desvíos de cotizaciones en la Bolsa (el día del anuncio el papel subió casi 10%, en un Merval con solamente 0,74% de aumento). De mínima, si algo se podría desear de quien resulte gobierno:
es un poco de coherencia.

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